¿Glencore puso a una mujer en las directivas por obligación?

Al parecer la llegada de Patrice Merrin como directora no ejecutiva, a pesar de su talento, obedeció a recomendaciones del gobierno británico.

/ Glencore

La minera Glencore, el gigante de las materias primas en el mundo, hasta este jueves nunca había tenido una mujer en su junta directiva. Más aun, dejó de ser la única compañía del FTSE-100 que no tenía participación femenina en ese ámbito, luego de anunciar el nombramiento de la canadiense Patrice Merrin como directora no ejecutiva, de manera inmediata. La decisión se tomó para seguir las recomendaciones que hizo el gobierno británico en 2011, a través del informe Davies Review. Allí se dijo que, para 2015, las compañías de la lista FTSE-100 deberían tener un mínimo de 25% de participación femenina en sus juntas corporativas.

Patrice Merrin, de 65 años, se ha desempeñado en el sector energético de su país por varios años. Durante 10, estuvo en Sheritt International Corp y alcanzó el cargo de jefe de Operaciones en 2004. Luego trabajó en la productora de carbón Luscar y actualmente es directora no ejecutiva de la minera Stillwater, una de las productoras de platino más grandes del mundo.

Varios medios que han registrado la noticia, como Bloomberg y The Guardian, no dejan de mencionar que la decisión se tomó como resultado de las presiones políticas y críticas del sector hacia la minera, que, cerca de llegar al tiempo límite, no cumplía con la cuota femenina en la dirección. El mes pasado Vince Cable, ministro británico de Empresas, arremetió contra Glencore porque en su concepto era imposible que la compañía no hubiera podido encontrar a una mujer con las capacidades necesarias de ocupar un cargo directivo.

Pero el caso de la no participación femenina en la dirección de Glencore es solo uno de muchos, pues según un estudio conducido por Nordic Investor Services en 2013, el sector primario es el que tiene menor porcentaje de representación no masculina, tanto en puestos ejecutivos como directivos, con 12,7% para los últimos. Nordic Investor Services reveló además que los sectores donde hay más mujeres empeladas son aquellos que tradicionalmente han sido conducidos por ellas, como los servicios y bienes de consumo básico. Las telecomunicaciones, junto con las materias primas, tienen el menor porcentaje de participación. El estudio de la consultora fue hecho en Suecia, un país de economía avanzada, donde la desigualdad laboral entre hombres y mujeres es menor que en el resto del mundo.

Según cifras del informe de la Organización Internacional del Trabajo, OIT, de 2014, la tasa de desempleo en las economías avanzadas ha sido en las últimas décadas, si no la más alta, de las más altas en el mundo, con las mujeres como las más afectadas. En 2013, por ejemplo, 8.3% de ellas estuvieron sin trabajo, frente a un 8% de los hombres. En las economías menos desarrolladas, la cifra ronda el 5% y 6%.

De otro lado, el porcentaje de trabajo en condiciones de vulnerabilidad en los países desarrollados es parejo entre hombres y mujeres, con alrededor del 10%. En Latinoamérica, la cifra para hombres es de un poco más del 30%, mientras que el trabajo vulnerable para las mujeres roza el 40%. La situación es crítica en África Subsahariana, con 70% para los hombres y 90% para las mujeres, y en el sur de Asia, con alrededor de 80% para esos dos géneros.

La OIT ha insistido constantemente en que una igualdad laboral de género contribuye a incrementar la productividad, el crecimiento económico, el desarrollo sostenible y de los recursos humanos y a reducir la pobreza.

En Colombia hay ejemplos de cómo se ha ido rompiendo la brecha en cargos directivos del sector primario. Beatriz Uribe llegó a la presidencia de Mineros S. A. y fue reelegida como cabeza de la junta directiva de Asociación Nacional de Empresarios de Colombia, Andi, en 2012. María Consuelo Araújo es otro ejemplo, por haber llegado al máximo cargo ejecutivo de la minera Gran Colombia Gold.

El caso de Patrice Merrin es particular por tener relación con, probablemente, la compañía del sector primario más grande del mundo. Será responsabilidad de la canadiense demostrar que su ingreso a la junta directiva fue producto de sus capacidades y no solo por las presiones y recomendaciones del gobierno.
 

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