Gran Barrera de Coral, bajo amenaza

Las cifras dicen que en las últimas tres décadas la cobertura de coral de la Gran Barrera, ubicada en Australia, se ha reducido a la mitad.

La Gran Barrera de Coral. / Flickr: teloro
La Gran Barrera de Coral. / Flickr: teloro

El Instituto Australiano de Ciencias Marinas (AIMS, por sus siglas en inglés) dedicó 27 años, casi 3.000 mediciones de más de 200 arrecifes, US$50 millones y algo así como 2.700 días en el mar, para llegar a la conclusión de que la Gran Barrera (declarada Patrimonio de la Humanidad) está amenazada por tres factores: una estrella de mar que puede depredar estos ecosistemas (conocida como corona de espinas), las tormentas y el blanqueamiento de los corales.

De seguir así, la cobertura de coral podría perder de nuevo la mitad de su tamaño para 2022, según los datos del AIMS.

De acuerdo con el doctor Hugh Sweatman, uno de los autores del estudio, la Gran Barrera puede recuperarse de estas perturbaciones en un término de entre 10 y 20 años. Lo preocupante es que los problemas que la aquejan suceden con intervalos más cortos, lo que ha llevado a la pérdida sostenida de coral.

La investigación, publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, sugiere que las tormentas representan un 48% de amenaza para los corales, las estrellas de mar corona de espinas son responsables de su disminución en un 42% y el blanqueamiento, en un 10%.

La Gran Barrera de Coral ha soportado varios golpes a lo largo de su existencia, pero la naturaleza ha proveído las condiciones para que el ecosistema se recupere. El problema es que las variables climáticas, además de la incidencia del hombre, están cambiando demasiado rápido para que los arrecifes se adapten a estos cambios.

Este ecosistema aloja cerca de cinco mil moluscos, 1.800 especies de peces, así como 125 de tiburones, en más de 25 mil kilómetros cuadrados de franjas e islas de coral. Algunos de los pronósticos más pesimistas aseguran que en 50 años la vida se habrá extinguido en este lugar.

El estudio muestra que si se controla el impacto de las estrellas de mar corona de espinas, los arrecifes podrían comenzar a recuperarse a una tasa anual de 0,89%, un progreso lento, pero seguro.

Para atajar el crecimiento desproporcionado de esta especie, los científicos del AIMS se encuentran investigando cuáles son las condiciones en el agua que han permitido la sobrepoblación de este organismo que hoy amenaza la Gran Barrera.

Sin ciclones, estrellas de mar corona de espinas y el blanqueamiento, los arrecifes se podrían recuperar a una tasa anual de 2,85%. De las tres variables, la única que no tiene mayor solución son las tormentas, por lo que el otro factor que puede ser controlado es el blanqueamiento.

El blanqueamiento, que significa algo así como la muerte del coral, es una respuesta del arrecife ante factores de estrés, como el aumento de la temperatura del agua y la mayor exposición a los rayos ultravioleta. Este fenómeno se ha registrado con gran intensidad cuatro veces entre 1997 y 2005 y se estima que, de mantenerse las condiciones actuales, estos eventos podrían repetirse cada año a partir de 2030.

A su vez, el aumento de la temperatura en los mares, entre otras cosas, aniquila el fitoplancton, que se traga los gases de efecto invernadero. Estos son en gran medida responsables de la acidificación del agua, un factor que impide que los corales crezcan.

La Gran Barrera depende, entonces, de una disminución en la incidencia del hombre y el control de la sobrepoblación de estrellas marinas corona de espinas. Este ecosistema ya ha resistido los embates de la naturaleza y ha perdurado. Falta ver si esta vez logrará recuperarse.