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“Hay que poner los proyectos a viajar”

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En esta charla, con ocasión del ciclo de conferencias “Hablemos del Río”, Ángela Pérez, subgerente cultural del Banco de la República, y Sandra Concha, coordinadora de proyectos, hablan con el periodista Camilo Jiménez Santofimio sobre el río como patrimonio y objeto de reflexiones de la cultura.

¿Qué comprensión del río tiene una institución como el Banco de la República?

Ángela Pérez: Desde hace varios años, venimos desarrollando una idea que tiene que ver con nuestra misión y es la de cuidar el patrimonio que nos ha sido encomendado. Parte de ese patrimonio es el natural, que consideramos un bien común. Por eso, el proyecto “Hablemos del Río” parte de la idea de que el río nos pertenece a todos y de que todos tenemos que saber cuidarlo. Nuestra tarea, en la subgerencia cultural, es aportar por medio de las herramientas culturales que tenemos.

¿En qué consisten concretamente esas herramientas culturales?

Ángela Pérez: Cuando hablamos de medioambiente, ecosistemas y conservación, tendemos a pensar que la única manera de abordar los desafíos es por medio de herramientas económicas y físicas, como la reforestación. Pero hay más, y una importante tiene que ver con el cambio cultural, pues las relaciones culturales han afectado al medioambiente. La forma como entendemos el medioambiente nos ha llevado a relacionarnos con él de maneras que han sido perjudiciales.

¿Cómo se aplican, por ejemplo, en el caso particular del río?

Ángela Pérez: En la medida en que nos interesa ver el río como algo que va más allá de un cuerpo de agua. El río, antropológicamente hablando, es la idea del agua, es decir, de las relaciones que se establecen entre el hombre y el agua. Entonces, el arte, la lectura, la música, la representación y los símbolos son las cosas que tenemos a la mano, como subgerencia cultural, para tratar de incidir en un cambio.

“Hablemos del Río” es un proyecto de conversaciones. ¿Cómo aportan la palabra y la escucha a ese cambio?

Sandra Concha: Al hablar de cambio cultural, apelamos a lo más profundo: a lo relacionado con las emociones, pero también al aprendizaje y al modo como todo eso le da forma a la relación que tenemos con el otro. Las herramientas culturales permiten contar esas historias, hacer evidente la memoria y, al final, entender asuntos sencillos como el hecho de que cuando uno abre la llave del agua ese líquido que pasa por nuestra casa al final desemboca en un río y lo afecta.

¿Cómo ven los desafíos que hay para incluir y cuidar al río en y desde nuestra identidad?

Ángela Pérez: La identidad nacional no es una sola. Si usted va a Chocó y habla con la gente, de inmediato se da cuenta de que allá el río significa una cosa distinta de lo que significa para alguien de Bogotá. Lo mismo sucede, por ejemplo, en las comunidades embera o en el Amazonas. El hecho de que los grupos urbanos y los autores de la historia escrita no tengan ese sesgo no borra las manifestaciones culturales que hay, sobre los ríos.

“Hablemos del Río” forma parte de un proyecto sombrilla de la subgerencia cultural del Banco de la República que se llama “El Río: Territorios Posibles”. ¿Cómo encaja ese esfuerzo en la estrategia?

Ángela Pérez: Al proyecto “El Río: Territorios Posibles” hay que verlo en el marco más amplio de otras cosas que ha hecho la subgerencia cultural del Banco y que comenzaron en 2010 con “Agua: un patrimonio que circula de mano en mano”. Ese fue un proyecto transversal con el que miramos nuestra relación con el agua desde los distintos nodos de la red y creamos conciencia de algo tan básico como saber dónde está y cuál es la cuenca en la que vivo, de dónde saco el agua que me tomo y cómo afecto mi entorno. Hicimos un montón de cosas a nivel nacional para ubicar al ser humano frente al agua, también desde el sentido y el sentimiento.

“El Río: Territorios Posibles” se ha desarrollado en los 29 centros culturales del Banco. ¿Cómo ha sido esa experiencia?

Sandra Concha: Lo maravilloso y, a la vez, lo más relevante de esos proyectos transversales es que las ciudades le dan al proyecto una visión local. Hemos tenido más de noventa actividades y 47.000 personas han participado. Han sido espacios para la reflexión académica sobre los ríos, pero también para hablar de las músicas en torno al río, examinar el paisaje de los ríos y estudiar la cartografía de los ríos, como lo hicimos en Leticia.

Ángela Pérez: Yo quisiera resaltar la creatividad no solo en la gestión que implica, por ejemplo, convencer al Banco de sacar monedas con una representación de las cuencas de agua, sino también en la forma como las relaciones con las comunidades construyen los proyectos mismos.

¿Qué impacto ha tenido eso para ustedes como gestores?

Sandra Concha: Esa creatividad nos permite redimensionar nuestra relación con las colecciones del Banco y generar siempre nuevas relaciones. Un ejemplo fue el baúl de Orlando Fals Borda, que forma parte del Centro de Documentación Regional Orlando Fals Borda y no solo es un componente del archivo de ese investigador, sino también está atado al río, como lo evidenciaron las fotografías que allí encontramos.

Ángela Pérez: Eso es importante porque responde a una pregunta que siempre hemos tenido y es cómo descentralizar la gestión cultural. Ese enfoque que explica Sandra alcanza cosas profundas: coger diferentes archivos y mirarlos desde diferentes perspectivas permite lecturas y revisiones intelectuales no solo desde la academia urbana.

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