La historia del preso que escribió Hábeas corpus en papel higiénico

El trozo de papel de baño de 80 centímetros sería parte del registro de Memoria del Mundo de América Latina y el Caribe, de la Unesco.

 El histórico hábeas corpus escrito en papel higiénico hace 42 años por el abogado boliviano Reynaldo Peters para buscar su libertad durante la dictadura del militar Hugo Banzer aún hoy motiva homenajes y será propuesto para entrar en el Registro Memoria del Mundo de América Latina y el Caribe, de la Unesco.

El haber usado ese "humilde papel" para invocar la protección de sus derechos constitucionales fue un hecho insólito en el mundo del Derecho, al que Peters recurrió porque había sido detenido e incomunicado en una mazmorra por criticar al régimen militar.

"Esta picardía fue única en la historia de ese instituto jurídico que es el hábeas corpus. Desde el año 1216 cuando aparece en Inglaterra el hábeas corpus no ha habido cosa igual. Desde que aparece el papel higiénico, tampoco", afirmó Peters, entre sonrisas.

El abogado recordó ese momento de 1972 en una entrevista con Efe a propósito de la presentación que está realizando en ciudades de Bolivia del facsímil del papel sanitario, y de libros con los elogios que le dedicaron personalidades bolivianas y del mundo.

Ese trozo blanco de papel de baño, de 80 centímetros, tiene en el mundo del Derecho el rango de "monumento jurídico" y ha merecido artículos académicos, periodísticos, literarios, testimonios, cartas y pinturas.

El original está custodiado en un banco en España, después de que Peters lo entregara a la Unión Iberoamericana de Abogados, la Academia Interamericana de Derecho Internacional y Comparado y la Unión Iberoamericana de Colegios de Abogados.

Esas instituciones están impulsando ahora la inscripción de este papel higiénico en la Memoria del Mundo de la Unesco y recogiendo la documentación al respecto para presentar la postulación en marzo, señaló el abogado boliviano.

Entre los que escribieron sobre el tema está el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, quien destacó el ingenio de Peters y dijo que el papel "hizo posible lo imposible de llevar ante la Justicia el hábeas corpus, para algo más que limpiar traseros".

El expresidente colombiano Ernesto Samper opinó que el hecho de haberse usado el papel sanitario para ese recurso "puede interpretarse como una victoria de la justicia de la forma y los formalismos sobre la justicia de los contenidos y verdades".

La vida del célebre papel comenzó el 18 de mayo de 1972 cuando Peters redactó el recurso dirigido a la Corte de La Paz denunciando que llevaba varios días detenido, incomunicado, sin haber hecho declaración alguna y sin saber por qué estaba preso.

Para ello, usó la mitad del papel sanitario que recibía a diario y lo enrolló y escondió en un calcetín en medio de la ropa sucia y maloliente entregada por los custodios a la esposa de Peters, que tras quince días supo donde estaba preso, aunque no logró verlo.

Para efectos del trámite, el abogado señaló como domicilio la celda denominada "El Tropezón", situada entre las calles Ayacucho y Comercio, a pocos pasos del Palacio de Gobierno de La Paz.

Todo pudo haber quedado en una anécdota si las autoridades judiciales hubieran rechazado esa inusual presentación del hábeas corpus, pero lo aceptaron pegando el pedazo de papel en un papel oficial.

El humilde papel cobró vida jurídica, activó procedimientos, causó dolores de cabeza y ridiculizó al régimen porque propició un revuelo que puso en evidencia la situación de los reos políticos.

El abogado creía que había "comenzado a latir" su libertad, pero no fue así porque su audacia le costó castigos físicos que le dejaron daños de por vida en la visión, un amago de fusilamiento y su confinamiento en la isla Coatí del lago Titicaca para evitar que se presentara ante un juez.

La ilusión de la libertad se esfumó porque los magistrados que aceptaron ese soporte poco convencional fueron relevados de sus cargos y el trámite de hábeas corpus finalmente fue rechazado durante meses con argumentos sobre la seguridad interna del país.

Peters salió libre casi un año después de su detención y gracias a amigos abogados logró recuperar el documento, que también vivió su propio drama: fue rescatado de un desván, robado dos veces de su oficina junto a otros documentos y se salvó de ser quemado.

Hoy Peters, con la vista disminuida, viaja por su país para presentar el facsímil del papel y los análisis sobre el hábeas corpus en medio de homenajes y tiene previsto hacerlo también en academias de derecho en Argentina, Chile, Ecuador y Colombia.