Como en la II Guerra Mundial

Recursos de cooperación internacional para atender desplazados crecen a menor ritmo que el número de personas afectadas. Acnur revelará hoy que en 2013 hubo otros 10,7 millones de casos.

Es una paradoja inexplicable. Pese al vertiginoso avance en el conocimiento del mundo que nos rodea y al desarrollo de las ciencias para —en teoría— ayudarle a vivir al ser humano, la violencia continúa generando tragedias de magnitudes semejantes a las de hace más de 50 años. La prueba más fehaciente la dará hoy la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), según la cual el mundo acaba de superar la barrera de los 50 millones de desplazados, el mismo nivel que alcanzó durante la Segunda Guerra Mundial. Esto es, a diciembre de 2013, más de 51,2 millones de personas tuvieron que dejar sus hogares, especialmente por conflictos armados internos.

Los 51 millones de desplazados están distribuidos en tres grupos, según la tipología utilizada por Acnur: refugiados (16,7 millones), solicitantes de asilo (1,1 millones) y desplazados internos (33,3 millones).

El informe señala también que las crisis de refugiados de 2013 llegaron a niveles que no se vivían desde el genocidio ruandés de 1994. Hubo más de 10 millones de desplazados y 2,5 millones de personas tuvieron que buscar protección fuera de sus países. El caso más alarmante sigue siendo el de Siria, que en agosto último alcanzó la vergonzosa cifra de un millón de niños refugiados. Una semana después, la Acnur anunció que en total había más de dos millones de sirios refugiados.

Y las trágicas paradojas continúan, pues hace apenas cinco años Siria era el segundo mayor receptor de desplazados en el mundo, en su mayoría provenientes de la crisis de Irak. Una más, Líbano tiene cuatro millones de habitantes, de los cuales un millón son refugiados sirios. ¿Qué política pública podrá resistir en ese pequeño y pobre país si la llegada de sirios se mantiene a un ritmo constante? Y no es el único caso. Jordania tiene una población de cinco millones de personas, de las cuales casi un millón son refugiadas.

Peor aún, la agudización de la violencia en Irak ya encendió alarmas en la comunidad internacional. Aunque el presidente de EE.UU., Barack Obama, anunció que no enviará tropas a combatir, dejó abierta la puerta para que asesores militares hagan inteligencia y brinden instrucción a las fuerzas del gobierno de Nuri Al Maliki, amenazado por el grupo yihadista del Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL), que se aproximan a Bagdad.

Un cálculo que con toda seguridad tiene también en cuenta los efectos que el nuevo ataque tendría en la guerra civil siria, la misma que acaba de cobrar cerca de 50 víctimas, precisamente por un bombardeo del gobierno local contra desplazados.

Pero hay una situación que inquieta aún más a los organismos de ayuda humanitaria en medio de este mapa de violencias: los aportes de la comunidad internacional cada vez son más escasos para atender a las víctimas. El presupuesto de la Acnur sigue creciendo, pero lo hace a una velocidad más rápida el número de víctimas de los conflictos. En 2012 el organismo contó con US$3.591 millones, al año siguiente tuvo mil millones menos y para 2014 contará con US$5.307 millones, con los que aspira atender a 35’833.400 personas. Los principales donantes de la Acnur en 2012 fueron EE.UU. (35%), Japón (8%), y la Unión Europea (7%).

El top del desplazamiento

Después de Siria, Colombia es el país con el mayor número de desplazados, según datos de la Acnur, pero con una gran diferencia según las bases de datos. Al decir del representante de la Acnur en Colombia, Stephane Jaquemet, la situación es inversamente proporcional, pues en Colombia un 95% de los desplazados son internos, mientras que en Siria más del 90% está fuera del país.

Pese a que el tema colombiano toma especial importancia en zonas del centro del país, como el municipio de Soacha, los reportes de la Acnur indican que la situación más grave se vive en la costa Pacífica, Norte de Santander y el Caribe, especialmente hacia los Montes de María.

El conflicto armado sigue siendo la mayor causa del desplazamiento —como en la mayoría de países—, pero también se identifican casos relacionados con otro tipo de violencias y hasta con razones económicas. El narcotráfico y, recientemente, la minería ilegal tienen cada vez más relación con el problema en Colombia.

Aunque existe un elevado nivel de subregistro, los reportes oficiales indican que Venezuela es el mayor receptor de colombianos desplazados (204.259 casos), seguida por Ecuador (122.276) y Canadá (17.381). Pero estos datos excluyen a quienes forman parte de los flujos de migrantes de las zonas de frontera o a quienes se marchan en silencio por temor a que la violencia los alcance allende las fronteras.

Un tema que el Gobierno colombiano estudia también con cuidado, pensando en su política de atención a las víctimas, el proceso de diálogos con las Farc (todo indica que también con el Eln) y que necesariamente requerirá apoyo financiero de la comunidad internacional.

 

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