Jardines gripales

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Los centros educativos son los lugares más frecuentes de contagio. Pediatras recomiendan que los menores se queden en casa cuando inicien los síntomas.

Los padres envían a sus hijos a los jardines infantiles ya sea porque no pueden cuidarlos o porque consideran que los menores deben ir a un centro educativo para socializar con otros niños de su edad. Sin embargo, se alarman cuando los pequeños empiezan a padecer de Infecciones Respiratorias Agudas (IRA) que se presentan usualmente a manera de otitis, faringoamigdalitis, laringotraqueitis o sinusitis.

Los jardines, para pediatras como Claudia Betancourt, de la Clínica Infantil Colsubsidio, son espacios en donde los niños están muy propensos a adquirir este tipo de enfermedades que, en nuestro país, son las más frecuentes entre los menores.

Según Carlos Rodríguez, neumólogo pediatra de la Clínica Infantil, es normal que un niño que ha ingresado a un jardín presente entre seis y ocho infecciones respiratorias agudas a lo largo del año, debido a que en los cinco primeros años de vida se están madurando las defensas del organismo. Por eso, los padres deben ser conscientes de que sus hijos se enfermarán continuamente.

En los jardines, indica Betancourt, los niños no sólo socializan entre ellos sino también con los virus que se transmiten fácilmente, entre otras razones, porque los pequeños no tienen la costumbre de taparse la boca al toser o se limpian la nariz con las mismas manos que usan para jugar con sus compañeros. Por eso, la pediatra recomienda a los maestros y los padres que enseñen a los niños a lavarse las manos de manera continua y sostiene que en los jardines se deben esmerar en cuanto a las medidas de higiene.

Betancourt es enfática al afirmar que un niño menor de dos años no debe asistir a un jardín infantil, sino que debe ser cuidado dentro del mismo hogar. Además, si ya está más grande, no debe ir al centro educativo cuando está enfermo, argumento con el que concuerda María Eugenia Posada, psicóloga y directora del jardín infantil Cometas, pues no podrá disfrutar de las actividades normales y puede contagiar a sus compañeros.

Cuando el menor se enferma en el transcurso del día, sostiene Posada, se debe llamar inmediatamente a los padres para que lo recojan y evitar que realicen actividades en las que los pequeños se abracen o estén demasiado cerca, para evitar cualquier futuro contagio.

Para Rodríguez, es importante que los padres aprendan a cuidar las gripas de los niños permitiéndoles descansar en sus hogares, mientras se les hidrata continuamente. Además, deben estar atentos ante las señales de alerta como una fiebre persistente o mayor de 38 grados, dificultad en respirar e inapetencia, ante las que se debe acudir al médico inmediatamente.

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