La actividad física es bienestar para el adulto mayor

Recomendaciones y beneficios de ejercitarse en esta etapa de la vida.

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Al igual que en todas las etapas de la vida, la adultez se presenta en las personas acompañada de una serie de cambios físicos. Al llegar a los 60 años, los músculos ya han perdido gran parte de vigorosidad, y actividades que antes eran sencillas y cotidianas, como mover una silla, empujar los coches de los supermercados, e incluso, levantarse de la cama, se pueden volver actividades complicadas o tediosas.

Según Felipe Daza, director médico de Bodytech Sports Medicine, la pérdida de calidad, masa y fuerza de los músculos genera que el esfuerzo se transfiera a las articulaciones. “Allí comienza el deterioro progresivo de las articulaciones. Algunas de las más afectadas son las rodillas, la columna vertebral en su región lumbar, la cadera y también los tobillos”, asegura el especialista.

Así mismo, el director médico afirma que la pérdida progresiva de masa muscular se inicia después de los 30 años. Por lo general, una persona de 50 años ya ha perdido entre un 30 o 35 % de su masa muscular, generando síntomas como la fatiga constante, la ya mencionada pérdida de fuerza y la posible aparición de patologías como la artrosis.

La actividad física se hace relevante en esta etapa de la vida para estimular la actividad muscular y cardiovascular. Las rutinas de ejercicio y tiempo de entrenamiento van a depender de los hábitos, la condición física y el estilo de vida que esta persona ha llevado. 

“Lo primero que hay que hacer es una evaluación médicodeportiva para saber la carga que tiene, la actividad física actual y la calidad de los músculos. Dependiendo de eso se le puede hacer una actividad física; siempre recomendado hacer más de 150 minutos a la semana divididos en tres o cuatro sesiones”, concluye Daza.

Recomendaciones presentadas por la OMS (Organización Mundial de la Salud), para “mejorar las funciones cardiorrespiratorias y musculares y la salud ósea y funcional, y de reducir el riesgo de ENT (enfermedades no transmisibles), depresión y deterioro cognitivo”, incluyen que “los adultos de 65 años en adelante dediquen 150 minutos semanales a realizar actividades físicas moderadas aeróbicas, o bien algún tipo de actividad física vigorosa aeróbica durante 75 minutos, o una combinación equivalente de actividades moderadas y vigorosas”.

Entre los beneficios que resalta la organización sobresale que, en comparación con los adultos mayores menos activos, las personas de esta edad con mayor actividad física “presentan menores tasas de mortalidad por todas las causas, cardiopatía coronaria, hipertensión, accidentes cerebrovasculares, diabetes de tipo 2, cáncer de colon y de mama, depresión, un mejor funcionamiento de sus sistemas cardiorrespiratorio y muscular, y una mejor masa y composición corporal”. 
 

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Redacción Especiales

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