La defensa de Margarita Rosa de Francisco al aborto

La reconocida actriz y presentadora puso de nuevo el tema en la mesa tras revelar que había abortado. Una reciente encuesta arrojó que el 65 % de los colombianos está de acuerdo con que las mujeres puedan abortar de forma legal.

Margarita Rosa de Francisco. Archivo El Espectador

Puede que muchas veces algunos temas no logren un impacto masivo hasta que tocan a una persona reconocida. Incluso, a veces hay necesidad de que esas situaciones que hacen parte del entorno más íntimo, y que son difíciles de tratar en público, sean visibilizadas por alguien más desde su experiencia personal. Es una forma de que la luz entre al cuarto oscuro de aquellas masas que hacen las veces de incomprensibles y herméticas. (Vea aquí el especial de los 10 años del aborto legal en Colombia)

Margarita Rosa de Francisco contó en una columna de El Tiempo cómo fue su experiencia en el momento en el que decidió practicarse un aborto, dejando entrever una fuerte determinación personal que tuvo un empujón de rebeldía y dispuesta a enfrentar lo que emocionalmente eso pudiera representar. Cuenta cómo llegó a una clínica, cómo se entrevistó con un médico y cómo juntó “trozos de alma” para enfrentar las caras que la mirarían en la calle cuando decidiera salir nuevamente. 

"¡Ser mujer siempre ha dolido! Pariendo, abortando o negándonos a concebir, no tenemos salida; de todos modos condenamos a la humanidad a morir o a no existir, y ese principio existencial y fatal del pecado es el que cargamos solo las mujeres como una lápida en esta historia misógina narrada por hombres", escribió la presentadora. 

Comparó lo violento del aborto con lo violento de un nacimiento y la estela del pecado creado por los estigmas, la religión y las creencias más conservadores sobre las mujeres que se lo practican. Pero, sobre todo, dejó claro que abortar es una decisión independiente y personal que no es tomada por monstruos, sino por personas.

“Un tubo de aspiradora me hurgaba el estómago como un roedor, algo de no repetir”, escribió Margarita Rosa de Francisco en su texto y, de repente, la opinión pública estaba hablando sobre un tema que, a pesar de sentencias de la Corte Constitucional, sigue siendo tabú en Colombia y que, incluso, es utilizado como bandera política de quienes dicen defender las familias, sin importar que sus ideas atropellen las libertades individuales.

No hay dudas del reconocimiento que tiene la actriz y presentadora entre los colombianos. Y es precisamente ella, quien acompañó durante muchos años las noches de millones a través de la televisión, quien hace una revelación personal que toca a miles de mujeres. De Francisco ya había tocado el tema, sin tanto detalle sobre su situación particular, en 2015 en la misma tribuna. En ese momento habló de que el aborto era un tema polémico porque involucraba el derecho a la vida y el delito que significaba su violación.

Sin embargo, puso el asunto en el punto cuando cuestionó la característica de pecado que tenía el aborto y, sobre todo, que ese pecado fuese exclusivo de las mujeres: “(…) Y en nuestro caso la ley divina es inflexible. En la mujer recae el castigo por tener los ovarios para enfrentarse a sí misma en el momento más visceral que pueda existir, al decidir interrumpir el desarrollo de una semilla de vida (cosa bien distinta del acto de asesinar), aún en el caso de haber sido engendrada sin su voluntad”.

En Colombia, abortar no es penalizado desde 2006, luego de que la Corte Constitucional abriera la puerta a que el procedimiento se pudiera llevar a cabo en tres circunstancias: cuando el embarazo pone en peligro la salud, ya sea física o mental, de la mujer o cuando pone en riesgo la vida misma de esta; cuando el embarazo fue causado por una violación o un incesto; y cuando el feto presenta malformaciones que son incompatibles con la vida fuera del útero.

No obstante, luego de diez años de que se despenalizara la interrupción voluntaria del embarazo en las situaciones mencionadas, las cifras sobre el aborto en el país no son del todo claras. Para 2015, el Ministerio de Salud reportaba que ese año habían ocurrido en el país 4.638 abortos, mientras que la Secretaría de Salud de Bogotá reportaba el triple de esa cifra en el mismo período: 13.790. Otros estudios en 2011 superan con creces estos números y registraban que en Colombia ocurrían 400.000 abortos al año, lo que dejaba entrever que muchos de los casos son clandestinos y no son reportados ante las autoridades sanitarias.

En 2016, la ONU mostró su preocupación por el número de abortos clandestinos que se presentaban en el país y pidió al Gobierno que combata las altas cifras de una situación que afecta a las mujeres. Hoy, la realidad parece ser un poco diferente. El pasado 28 de septiembre, fecha en la que se celebra el Día de Acción Global por un Aborto Legal, Seguro y Gratuito, la Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres reveló los resultados de una encuesta que mostró lo que creen los colombianos sobre la interrupción voluntaria del embarazo.

(Lea: El 65 % del país le dice sí al aborto legal)

La medición, realizada en 2.277 hogares de las 32 ciudades capitales, arrojó que el 65 % de los encuestados se mostró de acuerdo con que las mujeres puedan abortar de forma legal, es decir, en las situaciones determinadas por la Corte Constitucional. En esa misma encuesta, el 81 % estuvo de acuerdo con que sean las mujeres las que decidieran tener hijos o no.

Para Juliana Martínez Londoño, directora de la Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres, el hecho de que mujeres como Margarita Rosa de Francisco hagan públicas sus experiencias de decisiones que toman las mujeres en libertad, permite que otras mujeres hablen de lo que pueden ocultar por temor a una sanción social. “Sabemos que las mujeres abortan: de todos los estratos, las regiones, las etnias, si tienen hijos o no, las casadas o solteras. Hacer eso público contribuye a un menor estigma, menor culpabilización y juzgamiento”, comentó Martínez.

Margarita Rosa de Francisco contó su historia y aporta a ese fin de la estigmatización, también como lo han hecho antes personas que por su trabajo gozan de reconocimiento a nivel nacional, como Florence Thomas. Ya en 1971, cuando se debatía la ley del aborto en Francia, la escritora y pensadora parisina Simone de Beauvoir lideraba la publicación del conocido “Manifiesto de las 343” en la revista Le Nouvel Observateur, en el que 343 mujeres afirmaban haber tenido un aborto: “Un millón de mujeres abortan cada año en Francia. Ellas lo hacen en condiciones peligrosas debido a la clandestinidad a la que son condenadas cuando esta operación, practicada bajo control médico, es una de las más simples. Se sume en el silencio a estos millones de mujeres. Yo declaro que soy una de ellas. Declaro haber abortado. Al igual que reclamamos el libre acceso a los medios anticonceptivos, reclamamos el aborto libre”. La lucha hoy continúa.