La importancia de las vitaminas en el cuidado de la salud

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Con la emergencia causada por el COVID-19 es importante que las personas mantengan un buen estado de la salud. Este se logra con un adecuado lavado de manos, una dieta balanceada y actividad física en casa.

Por estos días se ven personas haciendo mercados en grandes cantidades para pasar los días de aislamiento preventivo obligatorio decretado por el Gobierno nacional, para contener la propagación del coronavirus. Si bien son días difíciles, es importante que en la canasta familiar prevalezcan alimentos que aporten las vitaminas necesarias.

Las vitaminas son compuestos imprescindibles para la vida, ya que promueven el adecuado funcionamiento del cuerpo. La mayoría de las vitaminas no son sintetizadas en cantidades suficientes en el cuerpo y, por tanto, es necesario consumirlas a través de los alimentos o, en algunos casos, mediante suplementos dietarios.

Cada una de las vitaminas ejerce una función que es única e insustituible en las diferentes funciones y procesos del organismo. Si una de ellas falta, todo el cuerpo se resiente y pueden aparecer enfermedades. La producción de hormonas, visión, circulación de la sangre, memoria, formación de hueso y piel, producción de colágeno y sistema inmune son ejemplos de funciones en las cuales el papel de las vitaminas es fundamental.

Existen dos grandes grupos de vitaminas, unas conocidas como hidrosolubles, solubles en agua, y otras liposolubles, solubles en grasa. Las vitaminas hidrosolubles como la vitamina C y las vitaminas del grupo B no se almacenan en el cuerpo y los excesos en su consumo son eliminados mediante la orina. Las vitaminas liposolubles como la vitamina A, D y E se almacenan en la grasa corporal y cuando se consumen en exceso pueden aparecer con el tiempo enfermedades conocidas como hipervitaminosis.

El sistema inmune emplea para su funcionamiento varias vitaminas y minerales, principalmente la vitamina B, C, D, E y el Zinc. Estas vitaminas y minerales favorecen la formación de células del sistema (como los linfocitos), reducen el daño oxidativo de los tejidos, favorecen su activación y la producción de anticuerpos e incluso, en algunos casos, como el zinc, poseen un efecto directo sobre los virus.

Consumir las cantidades necesarias de estas vitaminas garantiza el adecuado funcionamiento del sistema de defensas del cuerpo y una buena respuesta contra potenciales microorganismos agresores. Un consumo mayor a la cantidad necesaria en el día no produce más defensas y en el caso de la vitamina B y C, el exceso consumido es eliminado del cuerpo. Alimentos como las frutas cítricas, frutos secos como el maní y las almendras, aceites vegetales como el aceite de oliva y los vegetales de color verde son una buena fuente dietaría de vitaminas y minerales indispensables para el funcionamiento adecuado del sistema de defensas del cuerpo, la piel, el tubo digestivo y el sistema nervioso.

Con frecuencia, y generalmente producto de malos hábitos alimenticios, las personas que consumen todas aquellas dietas ricas en fritos, comida chatarra, bajas en verduras y frutas, ingieren menores cantidades de vitaminas y ponen en riesgo su salud, presentan infecciones frecuentes y no pueden responder de forma adecuada a infecciones.

Si bien lo ideal es que las vitaminas y minerales se consuman a través de una dieta saludable, son muchos los casos en los cuales se hace necesario el consumo de estas vitaminas mediante suplementos. En esos casos, el consumo regular de los suplementos permite suministrar al cuerpo estos vitales compuestos necesarios para mantener la salud y funcionar de forma adecuada. 

Con la coyuntura de la emergencia causada por el COVID-19 es importante que las personas mantengan un buen estado de salud, lo que se logra con un adecuado lavado de manos, una dieta balanceada y actividad física en casa.

Por eso, es importante mantener un consumo de 3 a 4 porciones de frutas y verduras en el día, frutos secos sin aditivos, miel de abejas, propóleos, así como aceites vegetales. Es una forma natural, saludable y adecuada de fortalecer el sistema inmunológico a través de la alimentación.

Si la dieta no es la más saludable, o por diferentes motivos no es posible consumir frutas o verduras, conviene el consumo de suplementos dietarios de vitaminas. Un adecuado control del estrés y la ansiedad y una rutina de ejercicios son también necesarias para mantener un sistema inmune fuerte y óptimo.

* Médico y presidente de la Sociedad Colombiana de Apiterapia.

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