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¿Le indigna que se coman a los perros?

En varios países asiáticos y africanos, consumir carne canina es una tradición. “Las vacas, los cerdos, los pollos y los patos son criados para ser consumidos, ¿por qué no los perros?”, dicen propietarios de expendios de este producto.

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¿Le indigna que algunos disfruten comer carne de perro? Para el filósofo británico Julian Baggini, autor del libro El sentido de la vida, si es así, “usted es un ser hipócrita” porque “no se puede molestar porque existan personas que coman perros en vez de, digamos, cerdos, que son animales de una inteligencia similar. Así que su indignación no tiene sustento”, dijo en una entrevista en el periódico inglés The Guardian.

Dice Baggini que es muy fácil indignarse cuando ocurren cosas lejos del país de origen. Y explica que hay que entender que si eso es costumbre en algún lugar del mundo, se debe a una construcción cultural o por disponibilidad. En la mayoría de lugares en donde se registró consumo de perro hubo hambrunas o eventos particulares. “Por lo que usted debería indignarse es por la manera en que se mata al animal para consumirlo. La crueldad en matar cualquier animal es lo que tiene que cambiar y eso lo deberíamos criticar todos”, concluye.

Jonathan Safran Foer, autor del libro Eating animal (Comiendo animales) escribió en un artículo publicado en el periódico The Wall Street Journal, titulado “Let them eat dog” (Déjenlos comer perro): “Nuestro tabú sobre el consumo de perros dice algo de quienes lo comen y quienes no. Los franceses, que adoran a sus perros, a veces comen a sus caballos; los españoles, que adoran a sus caballos, a veces comen vacas. Los indios, que adoran a sus vacas, a veces se comen a sus perros”.

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Existen varios países asiáticos y africanos en donde el consumo de carne de perro es usual. En Corea del Sur se comen cerca de un millón de perros al año. Su carne forma parte de la tradición culinaria de este país, aunque la tradición está en declive entre las nuevas generaciones y por el surgimiento de más grupos defensores de animales. Además, un fallo de un Tribunal coreano podría volver el consumo algo ilegal. La Corte prohibió esta semana matar perros para comerlos.

La directora de la organización de derechos animales Care, Park So-youn, explicó que la asociación estaba intentando hacer un censo en el país para presentar demandas similares a quienes estén explotando esta práctica con perros. “En los últimos 10 años, la opinión sobre el consumo de carne de perro se inclina por la prohibición”, estimó. “La industria de la carne de perro va a tener más presiones a raíz del fallo", dijo.

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Un diputado del Partido Demócrata en el poder presentó esta semana una propuesta de ley en la Asamblea Nacional que prohíbe de facto el consumo de esta carne. El texto apunta a limitar la matanza de animales de especies clasificadas en la categoría de ganado, lo cual excluye a los perros. Unos treinta militantes se manifestaron el jueves ante la Asamblea para exigir la adopción de la medida.

Sin embargo, algunos surcoreanos denuncian un doble rasero de la iniciativa, haciendo mención a su peso cultural. “La carne canina es un manjar que se disfruta en verano. Su carne roja y grasosa, siempre hervida para hacerla más tierna, se considera energética”, dicen los amantes de este producto.

Según un estudio realizado en 2017, 70 % de los surcoreanos no comen carne de perro, pero solo 40 % está a favor de que se prohíba su consumo. “Es un escándalo. No podemos aceptar un fallo que dice que matar perros por su carne es como matar animales por capricho”, declaró, al canal YTN, Cho Hwan-ro, representante de una asociación de ganaderos, que pidió legalizar el consumo de esta carne y autorizar mataderos específicos.

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“Hay que diferenciar a los perros que nos comemos de los animales de compañía”, dijo, al explicar que se trata de razas distintas. “Las vacas, los cerdos, los pollos y los patos son criados para ser consumidos, ¿por qué no los perros?”, agregó. Estas cifras reflejan las divisiones en otras sociedades asiáticas que consumen perros, como China, donde este jueves se abrió el festival de la carne canina de Yulin, una cita anual que convoca a multitudes y es blanco de críticas occidentales. Según defensores de animales de organizaciones como Humane Society International, Care2, VShine y Capital Animal Welfare Association, miles de perros y gatos son “brutalmente asesinados y comidos”, pese a que en la actualidad está prohibida la venta de este tipo de carne en el país.

Se estima que más de 10 millones de perros y 4 millones de gatos mueren cada año en toda China, por su carne, y miles mueren en el festival anual de Yulin, que comienza el 21 de junio para celebrar el comienzo del solsticio de verano.

A diferencia de la creencia popular, la mayoría de las personas en China no comen carne de perro y, además, el de Yulin no es un festival tradicional, aseguran los activistas, y solo fue inventado en 2009, por los comerciantes de perros para aumentar sus ganancias.

En Tailandia, Vietnam, Filipinas, Laos, Indonesia, Cambodia e India también se come carne de perro. En Taiwán se prohibió su consumo el año pasado y en países africanos como Ghana, Nigeria y Burkina Faso este también hace parte de la dieta. Varios estados de EE. UU., en donde las temperaturas son muy bajas, comer carne de perro es usual, así como en Canadá. La única regla: tener la supervisión de un inspector de la Agencia de Alimentos de Canadá. Si eso no pasa, puede ir a la cárcel cinco años.