Logran borrar prejuicios racistas durante el sueño

Un grupo de científicos de la Universidad de Northwestern pudo transformar los imaginarios sobre raza y género que tenían alguna personan mientras dormían.

En ‘Un mundo feliz’, novela publicada en 1932, el escritor británico Aldous Huxley describió un lugar en el que los niños podían ser adiestrados mientras que dormían para que al despertar se sintieran orgullosos de la raza a la que pertenecían. La idea, claro, pertenece a la ficción y parece solo un propósito posible en la imaginación. Sin embargo, todo indica que hoy no estamos tan lejos de esta realidad. Un grupo de científicos de la Universidad de Northwestern, lograron lo que hasta el momento parecía imposible: influir en las actitudes de las personas durante su sueño.

De acuerdo a su investigación, publicada en la prestigiosa revista Science, los expertos lograron que ciertos prejuicios relacionados con la raza y con los sesgos de género desaparecieran mientras que la gente dormía.

Para lograrlo, los autores diseñaron una serie de ejercicios en los que los participantes del estudio vieron varias imágenes relacionadas con el tema racial y de género. La idea era que asociaran características opuestas a sus imaginarios establecidos.

Por ejemplo, a la hora de ver rostros de mujeres se les presentaba imágenes que les permitiera relacionarlas con la ciencia. O al observar caras de hombres se les mostraba representaciones que los ligara con palabras políticamente correctas. Y a la par de ello, se les asociaba con un sonido distintivo.

Después de ese entrenamiento, los pacientes durmieron durante una hora y media. En ese tiempo oyeron de manera aleatoria el sonido presentado en la etapa anterior.

¿Cuáles fueron los resultados? Según le dijo al diario español ABC Hu Xiaoqing, de la Universidad de Northwestern y autor principal del estudio, tras una semana lograron comprobar que el experimento tuvo unos resultados sin precedentes.

“La expectativa habitual es que una breve intervención llevada a cabo una sola vez no es lo suficientemente fuerte como para tener una influencia duradera. Pero nuestros resultados muestran cómo el aprendizaje, incluso este tipo de aprendizaje, depende del sueño”, dijo Xiaoqing.

Y más adelante, en la revista Science, señalan otros investigadores: “El sueño es un estado en el que estamos sin conciencia intencional y por lo tanto vulnerables a la sugestión. Más allá de los hallazgos expuestos por el grupo de Hu y sus colaboradores, hay que destacar las posibles aplicaciones para modificar de forma permanente cualquier comportamiento no deseado por reactivación de la memoria específica durante el sueño”.

Sin embargo, aunque esta estrategia sea muy útil para fortalecer y reactivar los recuerdos de manera selectiva durante el sueño, está inmersa en un dilema ético difícil de solucionar. ¿Qué implicaciones podría tener si hay una falla? ¿Para qué otros propósitos podría ser utilizado? ¿Necesitaría una regulación? ¿Cuál podría ser el límite de esta práctica? Esas son algunas de las preguntas que se desprenden de este tipo de estudios. La ciencia aún no ha encontrado sus respuestas.

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