¿Por qué los adultos están comprando libros para colorear?

La industria de objetos de niños hechos para mayores aumenta en el mundo. Dos de las publicaciones más vendidas en Amazon son para este público.

AFP

 En 2011, la casa editorial británica Laurence King le propuso a la artista escocesa e ilustradora comercial Johanna Basford, quien se especializa en dibujo en blanco y negro para etiquetas de vino, crear un libro para niños utilizando su técnica. Sin embargo, ella contrapropuso hacer uno para adultos.

Durante años, Basford aseguró a sus editores que a sus clientes siempre les había gustado colorear sus etiquetas hechas a blanco y negro. Los convenció y ordenaron imprimir el tiraje inicial de trece mil copias de “Secret Garden: An Inky Treasure Hunt and Coloring Book”.

Desde la publicación del libro, en 2013, se han vendido más de dos millones de copias en el mundo. Y este año “Secret Garden” y la continuación, “Enchanted Forest: An Inky Quest and Coloring Book” fueron dos de los libros más vendidos en Amazon.

“Si alguien te viera colorear en uno de mis libros, no se asombraría, porque esta es la misma clase de material gráfico que una persona ve sobre una botella de champán” le dijo Basford a The New Yorker. “El material gráfico es en sí mismo sofisticado”.

Libros para colorear desarrollados para adultos han estado en las librerías hace décadas pero el éxito de los de Basford— junto con los del editor francés Hachette Pratique— creó una nueva categoría en la industria editorial.

“Nunca hemos visto un fenómeno como este en nuestros treinta años de industria editorial. Estamos en la décimo quinta reimpresión de algunos de nuestros títulos, manifestó Lesley O'Mara, directora administrativa de British publishers Michael O’Mara Books.

La tendencia se ha nutrido en cierta medida por los coloristas que publican sus creaciones en redes sociales como Facebook y Pinterest. Ellos suman admiradores explicando cómo utilizar algunos útiles y las ventajas para reducir la ansiedad y la tensión.

Sin embargo, los libros son apenas uno de los componentes de la industria de objetos de niños producidos para adultos. El “mercado de Peter Pan” tiene raíces en la industria editorial pero está lejos de limitarse a ella.

Los campos de verano para adultos, por ejemplo, también están entre las posibilidades viables para las empresas. Después de estar cerca de la muerte, Fidget Wigglesworth (Levi Felix), apagó su teléfono y se fue de “mochilero” junto con su compañero Brooke Dean. Al regresar, en 2012, fundaron el ‘Detox Digital’, una experiencia a través de la cual los visitantes abandonan sus dispositivos electrónicos y aprenden sobre astronomía y música.

Otro ejemplo es “Preschool Mastermind”, una serie de clases semanales preescolares para adultos en Brooklyn: los participantes hacen artesanías y toman lecciones de pintura. Las sesiones cuestan entre US$3 y US$900.

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