Los consejos de un exprimer ministro de Dinamarca para lograr países felices

Anders Fogh Rasmussen escribió para la revista Time una reflexión sobre cuál es, en su opinión, las claves que llevaron a que su país sea considerado como uno de los más felices del mundo. El político asegura que es primordial construir una democracia bajo la base de la confianza.

Anders Fogh Rasmussen fue el primer ministro de Dinamarca entre 2001 y 2009.Getty Images.

Según el más reciente Índice Global de Felicidad de las Naciones Unidas, los países más felices del mundo son Finlandia, Noruega y Dinamarca. Colombia está en el puesto número 37, Venezuela en el 102 y Burundi quedó en el último lugar. Para el exprimer ministro de Dinamarca, Anders Fogh Rasmussen, existen varias claves para lograr encabezar esta lista. Él mismo escribió para la revista Time varios consejos que, asegura, podrían tener en cuenta otras democracias para tener ciudadanos más felices. 

En primer lugar, el político asegura que la clave son tres conceptos: confianza, servicios públicos y flexiguridad (un modelo de trabajo basado en la protección social de los trabajadores). “Dinamarca se basa en la confianza, la honestidad y la franqueza. Aquí la gente sabe que el gobierno, los medios de comunicación y las empresas no están tratando de engañarlos”, señala Fogh Rasmussen, quien no duda en que el secreto de su país, y de otros escandinavos, es que los gobiernos se enfocan en la inversión en capital social tanto como se enfocan en hacer crecer su capital financiero.

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No lo dice sin argumentos. El Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional ha calificado a su país como uno de los menos corruptos de todo el mundo y, bajo esta cultura, cada año se celebra allí el festival Folkemødet, “un festival democrático del pueblo, donde cada ciudadano puede reunirse y debatir con sus líderes políticos, medios de comunicación y empresas líderes”. 

Fogh Rasmussen resalta que ningún partido político de Dinamarca ha puesto en duda que el dinero que se recolecta por el pago de impuestos, que en ese país tiene uno de los índices más altos, debe ser utilizado para el servicio de salud, social y educación de los ciudadanos. Allí, agrega, la discusión nunca ha sido para qué se usa este dinero, sino cuánto se debe destinar para estos sectores. 

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Otra de las claves del exprimer ministro es la flexiguridad. Él mismo la describe como un concepto que crea mercados laborales flexibles, sin las inseguridades que suelen crear los trabajos tradicionales. “Eso significa que nos enfocamos en la productividad, pero también nos aseguramos de que haya suficiente tiempo para vacaciones, vida familiar, deportes y pasatiempos. La flexiguridad se compone de un triángulo dorado de flexibilidad en el mercado laboral combinado con una sólida red de seguridad social y políticas activas para ayudar y alentar a los desempleados a volver al trabajo”, explica Fogh Rasmussen.

Dinamarca no es perfecta, aclara el exprimer ministro. Sin embargo, asegura que el enfoque de sus políticos en el bienestar de sus ciudadanos “produce votantes más felices” y que tener entidades en cada país en la búsqueda del bienestar de su gente, puede ser una estrategia útil para lograrlo.

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Fogh Rasmussen recuerda que en los Emiratos Árabes Unidos hay un ministro de la felicidad; que en Bután existe un índice de Felicidad Nacional Bruta, que mide el valor de la felicidad de los ciudadanos junto con su economía; y que en Nueva Zelanda se implementó un presupuesto de bienestar que se enfoca en temas como la salud mental, la pobreza infantil y la violencia familiar.

“Los presupuestos de felicidad similares a los de Nueva Zelanda deben ser considerados por los líderes del G7 y los ministros de finanzas en sus próximas reuniones. Puede parecer inapropiado que un organismo generalmente geopolítico debata sobre el bienestar de las personas, pero este tema se ha convertido en el centro de nuestras democracias que, a su vez, está fragmentando el mundo occidental”, refiere Fogh Rasmussen.

  Para el político danés, la necesidad de un cambio de política está respaldada por una encuesta reciente realizada por el filántropo ucraniano Victor Pinchuk para la reunión anual de Estrategias Europeas de Yalta (SÍ) en Ucrania. Las encuestas realizadas en 15 países de 6 continentes, muestran que las personas esperan que su gobierno ponga la felicidad en el centro de sus políticas. 

“El 57,6% de los encuestados dijo que la felicidad y la salud son los factores más importantes en sus vidas, priorizándolos sobre cosas como ingresos y carrera éxito, y el 85,4% indicó que espera que el gobierno sea proactivo para impulsar la felicidad de sus ciudadanos”, señala Fogh Rasmussen en su texto publicado en la revista Time, quien concluye haciendo una reflexión sobre la necesidad de cambiar el discurso de la felicidad para que deje de ser un tema banal o de poca importancia para los gobiernos.

Para el exprimer ministro, el tema debe ser el centro de discusión de todos los políticos y son ellos quienes deben encontrar la mejor forma de “reconectarse con las personas que lo único que quieren es ser felices”. 

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Redacción Actualidad

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