Los enanos chinos que quieren ser Messi

La historia de Wang, un joven de 22 años que juega como delantero en el primer equipo de enanos futbolistas del país, refleja la sed de inclusión de estos adultos atrapados en cuerpos de niños.

EFE

 A Wang no le paran los taxis y la gente a veces le mira con desprecio en el autobús, pero desde que se ha convertido en una estrella de la televisión siente cada vez más aceptación en China hacia adultos como ellos, atrapados en cuerpos de niños.

"La televisión ha hecho muchos reportajes sobre nosotros, así que ahora en el autobús hay muchos pasajeros que nos quieren", cuenta a Efe Wang, un joven de 22 años que juega como delantero en el primer equipo de enanos futbolistas del país.

Aunque la singularidad de la plantilla destaca, su fama no sólo se debe al fútbol. Wang forma parte de un grupo de 50 talentosos enanos que viven a las afueras de Pekín y trabajan en el teatro de marionetas "El dragón vuela por el cielo".

"Siempre me ha gustado la cultura del teatro de marionetas, quería que perdurara, decidí crear un teatro de este tipo y pensé en los enanos. Aunque son bajitos, tienen mucho talento y son muy inteligentes", explica a Efe Lin Zhonghua, el promotor de una idea que se ha convertido en la salvación de muchos.

En cuestión de siete años, Lin ha conseguido levantar una empresa que actualmente emplea a 88 enanos en hasta cinco ciudades de China, librándoles de la exclusión social que este colectivo sufre.

"Lin nos ha ayudado mucho. Nos ha dado trabajo. Algunos antes de venir aquí nunca habían estado empleados", comenta a Efe Zhang en un receso de la obra que interpretan con marionetas de papel y cartón, y que el público -sobre todo, niños- recibe con aplausos.

La joven, de 25 años, creció entre desafíos. "La gente te toma como una niña. No confía en nuestra capacidad", cuenta sobre sus limitaciones, que, en la mayoría de casos, les obligan a ser mantenidos por sus padres, dada la dificultad para que les alquilen una casa o para que les contraten.

Aunque hoy el teatro sea muy visitado por periodistas chinos, el camino también fue arduo para su creador. "Al principio, mi familia no me apoyaba", explica el director, que también proporciona vivienda y comida a sus actores.

Tras las marionetas, llegó el fútbol. "Li se dio cuenta de que pasaban todos sus ratos libres jugando al fútbol, así que me propuso crear el equipo. No me lo tomé en serio al principio, pero un día fui a visitar el teatro, les vi jugando y me emocionaron sus ganas a pesar de su intenso horario de trabajo", comenta el entrenador.

El técnico decidió entonces abandonar su trabajo como administrativo y dedicarse al completo a su especial equipo, que hoy ayuda a decenas de escuelas de primaria a entrenar a niños y que ya ha viajado a Alemania, Suiza y Corea del Sur para jugar y actuar en teatros de marionetas.

"El fútbol de China no es bueno, el Gobierno dice que hay que empezar a formar a los jugadores desde pequeños y creemos que con nuestro trabajo estamos haciendo una gran contribución", defiende el míster, quien ahora busca patrocinio para su equipo y organizar un encuentro con los "Gigantes del Norte" de Brasil, uno de los equipos de enanos más conocidos.

"Como somos bajitos, no podemos jugar con los altos. Los niños tampoco. Somos un buen equipo, nos sentimos contentos de ayudar a los niños", exclama el pichichi Li Sai de 22 años, quien destaca por su rapidez en el campo y su 'look' con pelo corto y coletilla.

Li habla con Efe tras el partido con niños de una escuela primaria, que acabó con la victoria de los escolares por 7 a 2, y a pesar de la derrota, no se le quita la sonrisa de la cara ni el entusiasmo que les hace seguir jugando tras el encuentro.

"El fútbol me da la felicidad y la confianza", asegura el delantero, quien sueña, "como todos los del equipo", en convertirse en estrellas de este deporte: "Mi ídolo es Messi. Le adoro".

Temas relacionados