Los universos paralelos

Con su última obra, ‘Paranormal Colombia’, el escritor Mario Mendoza invita a asumir que la realidad es solo una coartada de otra que nos circunda.

La realidad colombiana es abundante en héroes o villanos. La violencia o la corrupción cruzan por la cotidianidad y hasta el arte se ve signado por los escándalos. En cambio la sombra no tiene muchos defensores y quienes se atreven a experimentar en otros estados de conciencia prefieren ser ocultos. Ese umbral donde es posible lo fantástico y los sentidos son videntes, es el universo explorado por el escritor Mario Mendoza.

Su nueva obra, Paranormal Colombia. Al filo de lo real (Planeta), que circula por estos días, es una invitación a encontrarse con las vivencias de diez hombres y mujeres que habitan en esa dimensión donde la verdad tiene otra lectura. Aquella en la que la muerte, el inconsciente, las revelaciones, los sueños o los rituales secretos aportan una mirada distinta, una percepción alterna de la vida para creer en sus laberintos.

La historia no contada del psíquico Armando Martí, que asesoró a los fiscales Luis Camilo Osorio y Mario Iguarán, aunque después tomaron distancia para salvaguardarse en los prejuicios; y que relata la sesión de hipnosis en la que acertó el sitio exacto en que se accidentó el ministro Juan Luis Londoño en 2003, o la comunicación neurotelepática en la que se envió mensajes a Íngrid Betancourt antes de ser liberada.

Las extrañas secuencias de un parapsicólogo detenido en La Picota que, más allá de su condición de esteticista o de su destino en una celda con olor a muerte, revela sus habilidades en el espiritismo, la cienciología o la quiromancia. O los intercambios epistolares con un desenfadado outsider de sensibilidad salida de lo normal, que dejaron al autor una peculiar noción del horror y reflexiones sobre contactos con magos o brujos.

La entrevista a una vidente intermediaria con otros mundos que se arriesga a vaticinar sucesos catastróficos y tiene la certeza de su final en un accidente. Otra mujer que oficia como médium y divaga a través del tiempo hasta tocarlo en las pasiones de Manuelita Sáenz. Un hombre que vive desnudo casi siempre y que espera ser contactado por seres ajenos. Una artista que sabe en sus trances que hay luces eternas.

“Los artistas son parientes cercanos de los chamanes y los profetas. Y si cada obra de arte es un mensaje que nos llega de un mundo aún desconocido, la pregunta es ¿qué o quién nos está enviando señales desde el otro lado?”, escribe Mario Mendoza con la convicción de que el peso de la realidad agota y que en un país agobiado por la guerra, indagar en otros planos de la existencia puede ayudar a desarticularla.

En las conversaciones con el artista Víctor Laignelet recorriendo los misterios de las catedrales o las sincronías de los poetas místicos. En una novelista que en el tarot o el budismo encuentra la maestría de la intuición o el desapego. En los caminos de la reencarnación que dejan una esperanza superior y una aventura de conciencia. Paranormal Colombia representa un viaje diferente a nuestra sociedad insolidaria.

El autor de Satanás, Los hombres invisibles, Buda blues o Lady Masacre; con su misma prosa acostumbrada a excavar en las tinieblas del alma y la misma fluidez para entender los sendas inagotables del asombro; pero esta vez abierto a reconocer su atracción por otras maneras de entender el mundo, por aceptar que el caos, el deseo, la desmesura y la libertad son mucho más que la farsa del éxito, la fama o el poder.

 

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