La Navidad y sus raíces astronómicas

¿Tienen una explicación científica las tradiciones navideñas? El astrónomo Rafael Bachiller repasó el origen de esta celebración.

Una estrella navideña a contraluz en un mercado de Navidad en Augsburgo (Alemania). / EFE

Los ritos y celebraciones católicos han sido objeto de un interminable escrutinio por parte de historiadores y científicos de otras áreas a lo largo de los siglos. En un artículo publicado esta semana en el periódico El Mundo de España, el astrónomo Rafael Bachiller se dio a la tarea de repasar el debate en torno a la fecha de Navidad: el 25 de diciembre.

“Es una creencia generalizada que la fecha de la Navidad se fijó en el 25 de diciembre para sustituir celebraciones paganas ligadas al solsticio de invierno —explicaba en su texto—, sin embargo, numerosos estudios muestran que aunque la fecha de la Navidad tiene una raíz astronómica, esta no se encuentra en el solsticio de invierno, sino que se remonta al equinoccio de primavera”.

Bachiller, por ejemplo, recuerda en su análisis que no hay referencias directas en la Biblia sobre la fecha del nacimiento de Cristo. Tampoco certezas históricas. De hecho, a lo largo de la historia de la Iglesia católica el nacimiento de Jesús ha sido objeto de especulación: 6 de enero, 19 de abril, 20 de mayo, 17 de noviembre, 25 y 28 de marzo, y el 2 de abril. La Iglesia de Armenia lo sigue celebrando el 6 de enero.

Si bien es cierto que los romanos celebraban el solsticio de invierno el 25 de diciembre de acuerdo con el calendario Juliano, Bachiller y otros astrónomos creen que la explicación sobre el origen de la fecha navideña no termina ahí. “Esta idea de que los cristianos habrían optado por el 25 de diciembre para sustituir fiestas paganas no cuenta con evidencias históricas que la apoyen”, explicó el experto. De hecho, recuerda que los primitivos cristianos ponían mucho más énfasis en la celebración de la pasión y la muerte de Cristo.

En el mundo judío era común la creencia de que todos los grandes profetas de Israel habían vivido con una 'edad íntegra', un número exacto de años, es decir, que morían en la misma fecha del año en la que habían nacido o habían sido concebidos. “Parece plausible que, siguiendo esta creencia, los cristianos de los siglos II y III adoptasen la idea de que Jesús fue concebido en el mismo día del año en que moriría (el 25 de marzo), y que nació 9 meses más tarde (el 25 de diciembre)”, concluye Bachiller.

De ser cierto el argumento, la celebración de la Navidad en el solsticio de invierno sería producto de una coincidencia más que de un cálculo estratégico de los jerarcas de la Iglesia para hacer olvidar una tradición pagana.

 

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