Lo que necesita saber del sexo tántrico

Según la experta esta práctica permite llegar a un estado de plenitud permanente y equilibrar la energía sexual cuando está descontrolada.

María Ferrer dicta talleres donde se realizan ejercicios para recuperar autoestima y abrir la mente. Óscar Pérez - El Espectador

Escondido entre las montañas del Himalaya, el tantra es una energía que se ha ido manifestando como un secreto a las personas, sobre todo a las tradiciones orientales que la han buscado por técnicas de meditación y el ritual de la sexualidad. Es un camino espiritual que no niega el deseo, sino que lo usa como medio para llegar a la iluminación, razón por la que el sexo tántrico ha ganado mayor popularidad a través de los años.

María Ferrer, profesora certificada de Tantra por Ipsalu Tantra International de California y actual traductora de doce capítulos de La joya en el loto, considerado el libro guía de esta práctica, habló con El Espectador sobre los talleres que dicta para encontrar la felicidad y el equilibrio sexual por medio del tantra. Amarse a uno mismo y tener la mente abierta son algunos de los consejos que da para vivir esta experiencia.

¿En qué consiste la práctica del tantra?

El tantra es una filosofía espiritual. Su etimología viene de dos palabras del sánscrito: tanoti, que significa ‘expansión’, y trayati, que es ‘liberación’. Es expandir tus sentidos hasta su límite, para trascender el estado físico y lograr el contacto energético y espiritual.

¿Cuál es el origen de esta energía espiritual?

El tantra nace de la tierra y desaparece por un tiempo, porque según cuenta la historia, mucha gente aprovechó esta energía para manipular a los demás. Por esto, dura un tiempo recluida en las montañas del Himalaya, norte de India, y empieza a ser un conocimiento que solo pasa de discípulo a discípulo. Ahora, en nuestro tiempo, vuelve a salir porque es un momento en el que hay mucha consciencia para restablecer nuestro poder natural.

¿Cuál es la diferencia entre el tantra y el sexo tántrico?

La mayoría de las personas asocian el tantra con el sexo, pero el sexo tántrico no agota toda esta espiritualidad, sino que está englobado dentro de ella. Un tántrico muy avanzado al final ya no necesitará del sexo tántrico para sentirse en un estado orgásmico permanente. El sexo tántrico es una parte importante del tantra, pero este último lo que te permite es que todo lo que sientes falso dentro de ti se desmorone y llegues a tu estado puro.

¿Entonces hay dos modos de llegar a ese estado orgásmico permanente?

Sí, pero el camino es distinto en cada uno. Osho dice: “los amantes logran conocer lo que los santos nunca verán”. El camino ascético, que es el de la renuncia a los deseos, te lleva directo a la iluminación, pero el tántrico es más difícil porque no excluye nada. Puedes fumar, puedes tomar y claro que puedes tener sexo. Con este último, una pareja vibrando en la misma frecuencia, conectada con la energía del universo, se puede llegar a conocer la iluminación.

¿Qué necesita una persona para tener sexo tántrico?

Necesitan llegar con las mentes abiertas y dispuestos a entregarse. Hay una metáfora muy bonita de un autor italiano que se llama Prem Dayal, que escribió El tantra y la salchicha. Él dice que en el sexo tántrico hay que pensar la cama como un lienzo en blanco y entrar como dos pinceles a través de los que se va a hacer una obra de arte. Pero para que esto ocurra, ninguno debe tener complejos ni tabúes, tienes que entrar a la relación sexual desde el estado más inocente que se pueda.

¿Hay posturas específicas?

Pueden ser las mismas que en el sexo normal, pero con la conciencia tántrica. Si luego empiezas a avanzar, puedes explorar nuevas formas que te lleven a buscar los niveles energéticos de tu ser, que es lo que nos muestra el Kamasutra.

¿Qué se trabaja en los talleres tántricos que dirige sólo a mujeres?

El mayor problema con nosotras es la autoestima, porque llevamos años pensando que no somos lo suficiente. En estos talleres buscamos restablecer la energía femenina de la tierra; reconocer cuáles son las creencias limitantes que no nos están permitiendo crecer como mujeres. Por ejemplo, hay algo que nos pasa a todas y es sentir que podemos tener sexo como los hombres: estar una noche con alguien y no sentir nada. El problema es que quedamos devastadas. Lo he visto una y otra vez, porque hay una dimensión en nuestra sexualidad distinta y por alguna razón creemos que es de segundo nivel.

¿Qué le recomendaría a una mujer para recuperar la confianza en su sexualidad?

Aprender a hacerse el amor a sí mismas. Reconocer las fuentes infinitas de placer y amor para que cuando lleguen a un encuentro sexual no estén esperando recibirlo, sino que vayan a compartir el que ya tienen. Pero esto solo se logra cuando te enloqueces por ti misma.

¿Y cuáles son los problemas por los que los hombres acuden a los talleres de tantra?

Porque están muy enredados con su vida sexual. Me llegan personas que me dicen “no sé qué hacer con estos impulsos que me esclavizan”. Tienen la energía sexual tan desequilibrada que se sienten como un animalito desbocado todo el tiempo, incluso trabajando. Es como un hambre que no se sacia y deben aprender a regularlo.

¿Cómo cambia la visión tántrica el encuentro entre un hombre y una mujer?

No se tiene la idea de la media naranja. En el sexo tántrico se encuentran dos naranjas que juntas forman el símbolo del infinito y esto los conecta con todo lo que existe. Ninguno va a entrar ahí por codependencia, necesidad o apego, sino por pura celebración de la fuerza misma.

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