No hay pretexto para que no se firme la paz con las Farc: Rigoberta Menchú

Entrevista con la guatemalteca Nobel de Paz, quien instó a la comunidad internacional a no incidir en la situación de Venezuela tras la muerte de Hugo Chávez.

La guatemalteca Nobel de Paz (1992), Rigoberta Menchú./ Foto: Cortesía
La guatemalteca Nobel de Paz (1992), Rigoberta Menchú./ Foto: Cortesía

La voz pausada de Rigoberta Menchú, perteneciente a la etnia indígena maya-quiché, deja entrever el sufrimiento que vivió de pequeña gracias a la discriminación racial y la pobreza en Guatemala. La pérdida de varios miembros de su familia a manos de militantes y escuadrones de la muerte la impulsó a convertirse en un símbolo de la lucha y la resistencia ante los gobiernos dictatoriales.

En su paso por Colombia para asistir al premio Cafam a la mujer habló con El Espectador, entre otras cosas, sobre su visión del proceso de paz en el país y la muerte de Hugo Chávez.

Usted vino a Colombia a participar del Premio Cafam a la Mujer. Este tipo de reconocimientos ¿para qué?

Para lo mismo que existen premios como el Nobel de paz, es una plataforma, un impulso. Cada persona recibe un premio por una razón, a mí se me dio por la defensa y lucha de los pueblos indígenas, por ser una persona que rompe algunos estereotipos sobre la participación de las mujeres, pero no se premian los mismos objetivos por eso hay que estimularlos. En lo personal el premio que yo gané me ha servido muchísimo para poder crear una agenda y desarrollar ciertas metas. Sin embargo hay que aclarar que cambiar concretamente la realidad no lo hace un premio, lo hace la persona.

Hace poco asistió a un encuentro indígena en pro de la salud de Hugo Chávez ¿cómo ve la situación de Venezuela dos días después de la muerte de su presidente?

Tuve la suerte haber estado en Venezuela hace 11 días, me dio gusto tener que ser la persona que le dijo a adiós, probablemente. Lo más importante es la madurez con la que la comunidad internacional aborde la muerte de Chávez. El pueblo venezolano sabe y conoce su realidad, tiene un buen nivel de discusión política, los que estemos afuera no podemos incidir o abusivamente usar la muerte del presiente Hugo Chávez para cualquier objetivo. Yo veo que hay muchos intereses foráneos, pero estoy segura que Venezuela va a encarar sus próximas elecciones y la gente va a salir a votar, como lo deben hacer todos los pueblos latinoamericanos. Chávez fue un hombre paradigmático y estoy segura que va a vivir muchos años en la memoria de la política latinoamericana.

¿Qué tanto cambia la vida un nobel de paz?

Te cambia enormemente, te obliga en cierta forma a ser más responsable, a ser una persona que no debe estar usando tendenciosamente el galardón para un bien personal sino el general. El premio Nobel cambia la vida, lo hace a uno una persona pública, y esa vida es muy difícil, son muchas expectativas, muchos ojos sobre ti y muchos problemas con los que en cierta forma cargas y debes resolver. A veces buscan en ti soluciones para las cuales no tienes receta.

¿Qué perspectiva tiene de los diálogos de paz que se llevan a cabo en Colombia?

Es en definitiva una buena decisión retomar las negociaciones de paz, es una luz, una esperanza no solo para Colombia sino para América latina. Es necesario que el país entienda que el proceso de paz es posible, se debe quitar de la mente de las personas la idea de que no se puede, que sienten que es algo tan antiguo que por eso no se va a lograr. Hay que crear una nueva ola, sí es posible y ya no hay pretextos para que no se firme la paz con las Farc, lo logramos en Guatemala y aquí también se puede.

Para 2011 usted firmó una carta dirigida a las Farc pidiendo la libertad de los secuestrados. Si hoy escribiera nuevamente una ¿qué les diría?

Aplaudiría el diálogo. Realmente deseo que lo tomen en serio, todos los que estamos alrededor y que queremos la paz, tomamos muy en serio el proceso de paz en Colombia.

La desigualdad e impunidad fue algo que usted vivió de cerca cuando niña ¿cómo va América Latina al respecto?

Todos los países tienen avances y retrocesos, pero también todos hacen un esfuerzo titánico para sacar adelante su población en un momento en que es claro que hay más pobres que ricos, hay más hambre que comida y muchas crisis de valores, crisis espirituales, institucionales. En cada rincón hay personas que hacen lo mejor para sacar su gente adelante y personas que ya son conscientes de las problemáticas. Tenemos una cantidad de problemas internos, es cierto, pero ya somos un poco reflexivos de que tenemos que resolverlos generando más liderazgo de población local. El día en que los alcaldes y las autoridades hagan muy bien su trabajo, seguramente habrá una esperanza.

últimas noticias

El cariñoso beso de Maluma a Maradona

¿Le indigna que se coman a los perros?