En octubre revive el 'Che'

Este diálogo, realizado hace 30 años, recuerda los últimos momentos del líder de la revolución cubana.

De izquierda a derecha: el periodista Óscar Domínguez, el coronel Gary Prado y el cronista Germán Santamaría.  / Archivo particular
De izquierda a derecha: el periodista Óscar Domínguez, el coronel Gary Prado y el cronista Germán Santamaría. / Archivo particular

Desde hace 45 años, en octubre revive el recuerdo de Ernesto Che Guevara, capturado el 8 y ejecutado el 9 en La Higuera, Bolivia, por una patrulla al mando del coronel Gary Prado.

Como si fuera un tour por Tierra Santa o el Camino de Compostela, la ruta del Che en Bolivia se ha convertido en atracción turística con el aval del gobierno. El Che, que fracasó en su empeño de exportar la revolución cubana, gana batallas turísticas después de su muerte, que le llegó temprano, a los 39 años.

También en octubre es notorio el coronel Gary Prado, quien departió extensamente con el Che antes de que el subteniente Mario Terán lo ejecutara. Por eso, en octubre hace 30 años, el periodista Germán Santamaría, de El Tiempo, actual embajador en Portugal, y este reportero de Colprensa visitamos en su casa de Santa Cruz de la Sierra al coronel Prado, quien se desplazaba en silla de ruedas, cigarrillo en mano.

Como aperitivo de la charla, Prado, vinculado a tres golpes militares y fugaz candidato a la presidencia de su país, estimó que el Che estuvo mal informado y se equivocó al iniciar su intentona subversiva en una zona campesina afecta al gobierno boliviano.

¿Cuál es su reacción cuando se le ordena enfrentar al ‘Che’?

Como capitán andaba convencido de lo que hacía, con decisión y plena confianza en mis soldados, con los que me había entrenado durante cuatro meses para enfrentar este tipo de cosas. Más bien lo que teníamos era un ansia de acabar rápido el problema.

¿Acabar con el problema incluía dar de baja al ‘Che’?

Liquidar el foco guerrillero.

¿Cómo se produce el enfrentamiento con la guerrilla?

Al amanecer del 8 (de octubre) recibimos información de un campesino, lo que demuestra que están más del lado de las Fuerzas Militares. Lo hace autónomamente, no por interés ni por ninguna recompensa. Viene desde su propiedad, que está a unos cuatro kilómetros de La Higuera. Nos informa que ha visto a los guerrilleros en la quebrada. Montamos el operativo en dos horas y conseguimos cercarlos. Quedó un pequeño grupo fuera de él, que seguramente estaba en la misión de exploración. Lo enfrentamos en un combate que duró casi tres horas y conseguimos capturar al Che Guevara.

¿Cómo se produce la captura?

Él pretendió romper el cerco, herido ya, ayudado por otros guerrilleros y fue a dar precisamente donde teníamos a varios soldados. Estos soldados lo detienen y lo llevan a mi presencia. Después de los primeros auxilios es llevado a La Higuera.

¿Estaba muy herido?

Sí. Estuve todo el día hablando con él. Estaba herido, pero no de gravedad.

¿De qué hablaron?

Un poco preguntándole qué hacía en Bolivia, por qué su afán de traer a mi país enfrentamiento, sangre. Le pregunté por qué no había tomado en cuenta esos factores que ya hemos mencionado antes. Conversamos de todo eso en el transcurso de la noche, en un tono cordial, respetuoso de ambas partes.

¿No ve miedo en el ‘Che’ Guevara?

Yo creo que más bien encontraba un gran desaliento porque veía que, sin duda, había fracasado en su empeño. Comparaba su actitud como cuando uno dice: Yo ya no doy más, basta.

¿El ‘Che’ les dijo a los soldados que era más importante vivo que muerto?

Eso les dijo a los soldados que iban a disparar contra él cuando quería traspasar el cerco.

¿Cómo se produce la marcha hasta La Higuera?

Ya para la marcha lo desatamos, porque no tenía personal suficiente para cargarlo. Teníamos varios muertos y heridos y él estaba en condiciones de ir caminando. Marchamos cerca de tres kilómetros, cuando oscurecía.

¿Cómo se produce la muerte del ‘Che’?

Las operaciones se suspenden. Al otro día llega el comandante de la división, el coronel Centeno. Son como las siete. Vio al prisionero. No le preguntó nada. Después recibió instrucciones de perseguir al resto del grupo que había quedado. Guevara quedó con el comandante de la División y los otros jefes. Cuando retorné a La Higuera, el Che ya estaba muerto. Se recibieron instrucciones de La Paz en el sentido de que debía ser eliminado.

¿Quién lo elimina?

Un suboficial del ejército, Mario Terán. No hay nada que ocultar ahí. El consejo de guerra no se hace en el lugar, deben haberlo hecho en La Paz, en el alto mando. Llega la orden a Centeno de que debe ser ejecutado. Se elige a un suboficial para que ejecute la orden. Nada más.

¿Pero el ‘Che’ no era más importante vivo que muerto?

Viendo la cosa desde una perspectiva más amplia, creo que habría sido muy difícil para Bolivia juzgar al Che Guevara. Ya teníamos el precedente del conflicto permanente a raíz del juicio a Regis Debray. La presencia de periodistas, presiones de todo lado, de gobiernos de Francia y Alemania, hacerle un juicio a persona de cuarta categoría había generado tantas dificultades. Repetir lo mismo con el Che habría generado un alboroto especial. Después del juicio, condenarlo a 30 años de cárcel, dónde tenerlo…


¿La medida fue correcta?

No estoy analizando si lo fue o no. Lo que analizo es lo que habría ocurrido en los altos niveles de mando. Los que toman la decisión son quienes deben decidir si la medida fue correcta o no.

¿Usted ha podido dormir tranquilo?

Por supuesto. Creo que no he hecho nada que vaya en contra de mis obligaciones profesionales.

¿Usted y sus soldados sintieron el deseo de darle de baja?

No. La situación era ésta: me sentía sumamente contento de que mi tropa haya conseguido la captura del jefe de la guerrilla.

¿En ese momento era consciente de la dimensión del ¿Che’?

No tanto. Conocía sus antecedentes, lo habíamos estudiado durante la preparación. No veía la magnitud de lo que significaría, particularmente para Bolivia.

¿Cómo ve al ‘Che’ en sus últimas horas?

Lo veo muy creado en cuanto a su afán de llevar su revolución a toda la América. Era su pensamiento central, estaba convencido de que podía llevar a la América Latina a un nuevo estado de cosas. La tarea era mucho más grande de lo que él se la imaginaba.

¿Qué pasó con su cadáver?

Fue incinerado días después de que fue mostrado a toda la prensa en Vallegrande.

¿Le cortaron las manos?

No. Esa es una invención. No hay tal. Con seguridad.

Lo de las manos parece que es cierto…

Solamente los dos pulgares pero después fueron incinerados también, cuando se evidenció hasta la saciedad que se trataba del Che.

¿Y el diario?

Fue vendido por Algueras en cincuenta mil dólares.

Los protagonistas finales han tenido final trágico. El general Centeno Anaya…

Sí, fue asesinado en París. Un comando ‘Che Guevara’ se atribuyó el asesinato. Selich murió por efectos de política interna, fue detenido como opositor al general Banzer. Se le golpeó en una celda. Aguilera está en servicio activo.

¿A usted nunca le pasó nada?

Nunca recibí ninguna amenaza.

¿Y Mario Terán, el suboficial?

Sigue en el ejército.

¿Lo de su accidente es algo fortuito?

Considero que fue así. Después de que conseguí que un grupo derechista abandonara una instalación petrolera, sus efectivos accedieron a rendirse. Entregaron las armas. Les pedí que las descargaran y cuando las manipularon salió el disparo. Fue accidental.

¿Cómo ha cambiado su vida?

El hecho de no caminar, no tenerse en pie, implica numerosos problemas. Pero después he tenido más tiempo de meditar, de estudiar. Elaboré un estudio sobre lo que ha sido la actividad militar en los últimos 30 años de la vida del país.

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