Optimistas contra viento y marea

Un estudio reveló que el cerebro de la mayoría de personas acepta con más facilidad las buenas noticias que las malas.

¿Por qué a pesar de los anuncios en las cajetillas de cigarrillos advirtiendo el alto riesgo de padecer cáncer las personas se inclinan a fumar? ¿Por qué si el 50% de los matrimonios fracasan, la fila de parejas en las iglesias continúa creciendo?

Científicos del University College de Londres creen tener una respuesta: alrededor del 80% de las personas son optimistas por naturaleza. Peor aún, todo indica que los cerebros de la mayoría están diseñados para adoptar con facilidad las buenas noticias y hacerse los de la vista gorda ante cualquier información que incite el pesimismo.

Tali Sharot, Christoph Korn y Raymond Dolan condujeron un estudio en el que utilizaron técnicas de neuroimagen para estudiar las reacciones cerebrales de un conjunto de voluntarios a los que aplicaron una batería de pruebas. Primero, los participantes debían calcular el riesgo frente a una lista de 80 eventos adversos (por ejemplo, sufrir de Alzheimer, robos, accidentes o un divorcio). Luego, les revelaban el riesgo real frente a cada uno de ellos y les pedían recalcular sus cifras. Durante estos cuestionarios monitorearon sus reacciones neuronales.

Lo que observaron los investigadores fue que aquellos que habían sido optimistas y creían estar en bajo riesgo frente a alguna de esas situaciones presentadas difícilmente cambiaban de opinión ante la nueva evidencia.

Por ejemplo, en el caso del cáncer aquellos voluntarios ligeramente pesimistas que creían que su riesgo era del 40%, al enterarse que en realidad era del 30%, recalcularon su riesgo y lo tasaron en 31%. Pero en el caso de los optimistas, que al principio del experimento creían que su riesgo era del 10%, cuando se enteraron que en realidad era tres veces superior no estuvieron dispuestos a modificar la cifra inicial.

Según los investigadores, cuando la noticia fue positiva, todas las personas tuvieron más actividad en los lóbulos frontales del cerebro, que están asociados con los errores de procesamiento. “Esto sugiere que el cerebro está escogiendo y seleccionando lo que quiere escuchar”, comentaron.

Sharot dijo a la BBC: "Los mensajes de que fumar mata no funcionan porque la gente piensa que sus probabilidades de contraer cáncer son muy bajas. La tasa de divorcios es del 50% pero las personas no piensan que sea para ellos. Hay un sesgo muy fundamental en el cerebro".

En otros estudios, estos mismos investigadores habían relacionado el optimismo con la buena salud y un mejor manejo del estrés. Pero como Sharot lo señaló: "El aspecto negativo es que subestiman los riesgos".

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