Pescaditos de oro inspirados en Macondo

Son hechos totalmente a mano por artesanos ubicados en regiones afectadas por el conflicto, como un aporte a la paz desde el emprendimiento rural.

Son hechos totalmente a mano por artesanos ubicados en regiones afectadas por el conflicto, como un aporte a la paz desde el emprendimiento rural.

Tal vez nunca serán suficientes los halagos, referencias e inspiraciones de Cien años de soledad, la novela de Gabriel García Márquez, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1982 y considerada una obra maestra de la literatura hispanoamericana y universal, y una de las más traducidas (49 idiomas) y leídas en español.

Sin embargo, muchos también coinciden en que en Colombia no se le ha dado la importancia suficiente, y, en cambio, otros países aprovechan su valor.

En Japón, por ejemplo, han entendido el poder del valor simbólico que a través de la literatura se les incorpora a los productos y se vende una bebida inspirada en Cien años de soledad que tiene un precio de US$129,99.

En España algunas calles tienen el nombre de esta obra y de sus protagonistas, en China una pintora, inspirada en Macondo, vende sus obras y las expone en importantes museos del mundo; mientras que la BBC Culture, inspirada en escritores de todo el mundo, eligió a Cien años de soledad como una de las “diez mejores historias que dieron forma al mundo”.

Por lo tanto, los caldenses Wílmar y Carlos Alberto Duque, expertos trabajadores del turismo literario y cultural en Colombia, a través de su proyecto PazApporte, crearon Artesanos de Macondo, donde están haciendo pescaditos de oro inspirados en Cien años de soledad con el apoyo de artesanos jóvenes, de regiones afectadas por el conflicto, especialmente de Barbacoas, Nariño, en el Pacífico colombiano.

“A través de nuestros productos y servicios generamos vínculos emocionales derivados del valor simbólico literario; de esta forma brindamos lecturas de las diversas regiones de Colombia, ya que por medio de sus expresiones materiales e inmateriales cuentan historias”, asegura Wílmar.

El valor material de los pescaditos está representado en elementos de gran identidad de Colombia, como son el oro de El Dorado, las esmeraldas, las mariposas amarillas y el realismo mágico, todo esto fusionado con fina técnica filigrana, pero lo más especial es su valor simbólico, centro de las industrias creativas y culturales, porque a través de estas piezas artesanales Macondo logra su transformación, prosperidad y paz.

Los pescaditos de oro son hechos totalmente a mano por artesanos jóvenes ubicados en regiones afectadas por el conflicto, como un aporte a la paz desde el emprendimiento rural.

Además, han diversificado la oferta con otras joyas en filigrana, como mariposas amarillas y llaves, así como con otras prácticas artesanales de diferentes regiones del país. Artesanos y artesanías derivadas del realismo mágico de Macondo, descritas y puestas en valor por Cien años de soledad.

“El lienzo de modelo de negocios Canvas, que da base al valor simbólico del proyecto, está construido también de forma simbólica con frases textuales de la obra; son nueve en total. Si me preguntaran cuál de todas es la más representativa, diría: ‘Consiguió imponer en Macondo el ambiente de paz rural con que soñaba el coronel Aureliano Buendía para morirse de viejo fabricando pescaditos de oro’”, añade Wílmar.

¿Qué buscan?

Hacer artesanías totalmente a mano y contribuir con la paz rural de Colombia.

“Consiguió imponer en Macondo el ambiente de Paz Rural con que soñaba el coronel Aureliano Buendía para morirse de viejo fabricando pescaditos de oro”.

¿A quiénes están dirigidos?

A todos los que valoran el arte y la literatura, y cómo a través de estos se puede construir país.

“Los examinó uno por uno y entonces se humanizó por completo. Quisiera llevarme uno, si usted me lo permite —dijo—. En un tiempo fueron clave de subversión, pero ahora son toda una reliquia”.

¿Cuál es la relación con los clientes?

Todos los que quieran aportar a la

paz desde el emprendimiento rural y la literatura.

“No me hables de política —le decía el coronel Aureliano Buendía—. Nuestro asunto es vender pescaditos de oro”.

¿A través de cuáles canales?

A través de piezas

artesanales hechas a mano para lograr prosperidad y paz.

“Macondo estaba transformado, la aldea de otro tiempo se convirtió muy pronto en un pueblo activo, con tiendas y talleres de artesanía”.

Fuentes de ingreso

Todo está en el valor de una pieza que

representa elementos de gran identidad, como el oro de El Dorado, las verdes esmeraldas, las mariposas amarillas y el realismo mágico.

“Seguía fabricando dos pescaditos de oro al día hasta completar veinticinco”.

¿Cuáles son los recursos claves?

El talento y los recursos naturales de Colombia permiten crear piezas únicas.

“Le hacía falta tanta concentración para engarzar escamas, incrustar minúsculas esmeraldas en los ojos, laminar agallas y montar timones, que no le quedaba un solo vacío para llenarlo con la desilusión de la guerra”.

¿Cuáles son los socios claves?

Artesanos ubicados en regiones afectadas por el conflicto que quieran aportar al país en la construcción de la paz y el sentido de pertenencia.

“Todos eran artesanos hábiles, hombres de su casa, gente de paz”.

¿Cuáles son las actividades claves?

A través de la técnica de la filigrana, construir piezas únicas.

“Sus únicos instantes felices, desde la tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo, habían transcurrido en el taller de platería donde se le iba el tiempo armando pescaditos de oro”.

¿Cuál es la estructura de costos?

Uno de los principales objetivos, además de dar valor a la obra a través de sus simbolismos, es ofrecerles un trabajo digno y bien remunerado a los artesanos.

“Declinó la pensión vitalicia que le ofrecieron después de la guerra y vivió hasta la vejez de los pescaditos de oro que fabricaba en su taller de Macondo”.

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María Alejandra Castaño

Actualidad

Pescaditos de oro inspirados en Macondo

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