Pocos criminales tienen enfermedades mentales

Así lo revela una investigación publicada por la revista Law and Human Behavior.

El 85% de los participantes en el estudio presentaba abuso de drogas. / 123rf

Se ha oído decir que las personas con enfermedades mentales son más propensas al crimen. Pero este es un estigma, un error. Así lo reveló la investigación publicada en la revista Law and Human Behavior que demuestra que sólo el 7,5% de los delitos cometidos por personas con trastornos mentales graves están directamente relacionados con síntomas de esas enfermedades
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En los 429 casos analizados bajo tres tipos de enfermedades, los investigadores descubrieron que únicamente el 3% de los delitos estaban asociados con la depresión (desesperanza y pensamientos suicidas), el 4% con la esquizofrenia (alucinaciones y delirios) y el 10% con la bipolaridad (impulsividad y conductas de riesgo).

El investigador Jillian Peterson asegura que “la gran mayoría de las personas con enfermedades mentales no son violentas y, por supuesto, no son peligrosas”. De modo que el estudio fue en contravía de la creencia generalizada.

Los resultados no mostraron patrones predecibles que vincularan la conducta criminal con los síntomas de las enfermedades a lo largo del tiempo. Así que dos tercios de los delincuentes que habían cometido delitos lo habrían hecho por su condición patológica, pero también por razones como la pobreza, el desempleo, la falta de vivienda y el abuso de drogas. “Si nos preguntamos si un trastorno mental puede hacer que una persona cometa un delito de forma repetida a lo largo de su vida, la respuesta, según nuestro trabajo, es no”, afirma Peterson.

Los científicos también revisaron los antecedentes de los entrevistados e indagaron con los trabajadores sociales a cargo de sus casos para determinar el vínculo entre los síntomas y los delitos.

La valoración iba desde la inexistencia de una relación, la relación y la directa relación entre los síntomas de la enfermedad mental y el delito. Así pues, una agresión estaba “apenas relacionada” si los síntomas del trastorno contribuían a la causa del crimen, pero no eran los únicos responsables de ello.

El porcentaje aumentó de 7,5% a 18% cuando las categorías de “directamente relacionado” y “relacionado” se combinaron. Esto equivale a decir que ni siquiera uno de cada cinco delitos analizados en el estudio estaba directamente asociado.

Por otro lado, el trastorno más popular a la hora de cometer un crimen era el trastorno bipolar (62%), seguido por la esquizofrenia (23%) y, por último, la depresión (15%).

La mayoría de los integrantes del experimento eran hombres y el 85% de los encuestados abusaba de las drogas. En últimas se trata de un estudio que desmiente el mito común según el cual todos los criminales están locos.