Polémica por nueva clasificación de enfermedades mentales

La publicación del nuevo manual de psiquiatría señala, por ejemplo, que los niños que hacen pataletas sufrirían un trastorno mental.

Hace 20 años, los transexuales eran considerados como enfermos mentales, por lo menos así lo señalaba el Manual Diagnóstico y Estadístico de Enfermedades Mentales DSM-4, considerado como la “biblia” de los psiquiatras. Esta semana, después de permanecer intacto durante dos décadas, fue publicada la actualización del manual. Entre los cambios sobresale que la transexualidad dejó de ser considerada como una enfermedad. Sin embargo, hay otras modificaciones que no han sido bien recibidas y han generado bastante polémica en la comunidad científica.

Para los niños que hagan pataletas con frecuencia, por ejemplo, hay un nuevo diagnóstico: desregulación disruptiva del estado de ánimo. Los glotones también entran a la lista de enfermedades mentales y la etapa de duelo puede ser considerada como una depresión severa. Estos son algunos de los puntos más polémicos, tanto así que los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos anunciaron que no tendrían en cuenta esta nueva biblia sino que crearían una propia que las ayude a clasificar a sus pacientes.

Aunque el equipo que trabajó en la actualización del manual DSM-5 –que requirió una inversión de 25 millones de dólares– asegura que el progreso respecto al DSM4 es incuestionable y que los cambios ayudarán a los médicos y a los profesionales de la salud a identificar con mayor precisión los trastornos mentales, y a mejorar su diagnóstico y tratamiento, sobre la nueva clasificación ha caído una lluvia de críticas y cuestionamientos.

Los temores radican en que se termine sobrediagnosticando y sobremedicando a pacientes con actitudes normales. El Espectador habló con el psiquiatra especializado en niños y miembro de la Asociación Colombiana de Psiquiatría, Rafael Vásquez, con el fin de aclarar qué tan sustanciales son las transformaciones que plantea el nuevo manual. Para el especialista no hay motivos para preocuparse y pese a los cambios –señala– será el criterio del médico acompañado de un examen exhaustivo, el que finalmente determine qué patología padece un paciente.

¿Qué tan confiable es el nuevo manual de psiquiatría DSM-5?

Fue hecho por médicos clínicos que trabajan directamente con los pacientes y es el producto del trabajo de muchos expertos. El cambio respecto al anterior manual es relativamente pequeño pues sólo se hicieron algunos ajustes. Hay pequeñas novedades pero el sistema de trabajo sigue siendo el mismo: describir los síntomas, la molestia y precisar cuánto tiempo lleva sufriéndolos el paciente. Es importante aclarar que no va a traumatizar el sistema.

En el nuevo manual la adicción al sexo y a Internet no se consideran como enfermedades mentales sino como trastornos de conducta, ¿qué opina al respecto?

En anteriores manuales se citó la histeria o la homosexualidad como enfermedades mentales, pero los enfoques de ciertos fenómenos van cambiando en el tiempo.

¿Cree que los niños que hagan pataletas tres veces a la semana, durante más de un año, deben ser diagnosticados con el trastorno de desregulación disruptiva como señala el DSM-5?

Eso es ponerle diagnostico a las pataletas y hay que tener en cuenta que el diagnóstico es más complejo que una simple descripción. Estos manuales son guías para reportar los diagnósticos pero siempre hay que hacer una evaluación profunda, una observación larga. No hay motivos para intranquilizarle, el diagnostico sigue estando en mano de los médicos.

Sin embargo hay quienes aseguran que con el nuevo manual, prácticamente todas las personas tendrían enfermedades mentales…

Muchas veces el lenguaje se exagera, hay que recordar que sólo diagnosticamos a quien consulta, el manual no dice que ésta sea una sociedad de locos. Los diagnósticos finalmente los hacen los médicos recogiendo información del paciente. Repito que el manual hace una propuesta pero es el médico el que evalúa con su criterio.

¿Por qué era necesario un nuevo manual?

No es que hayan aparecido nuevas enfermedades, pero la medicina se ha desarrollado y es necesario recoger nuevos hallazgos.

Los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos rechazaron el manual, ¿cómo evalúa esta posición?

Es muy bueno que se genere la polémica porque el manual siempre tendrá limitaciones, definitivamente los pacientes son más complejos de los manuales. Lo que es claro es que es que no hay preocuparse por el manual, la clave es tener un psiquiatra de confianza que les ayude a encontrar el diagnóstico adecuado.

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