Las polémicas declaraciones del dalái lama

“La marihuana tiene propiedades medicinales y hay investigaciones que sustentan esas propiedades... En esos casos es que hay que utilizarla”.

El dalái lama en su visita a México. / EFE

El líder espiritual del Tíbet, el dalái lama, no sólo mostró su apoyo al uso curativo de esta hierba, sino que declaró que también estaba de acuerdo con el aborto en casos excepcionales: cuando un niño “va a nacer con muy pocas oportunidades y con muchas deformaciones” y cuando el nacimiento del bebé implique la muerte de la madre.

Eso sí, reiteró que fumar marihuana sin un objetivo, “sólo para volverse un poquito loco en su propia mente”, no es aconsejable, y que el acto del aborto por sí solo es “un acto de matar, y por lo tanto es un acto que uno debe evitar”. Las declaraciones del líder espiritual, que le dieron la vuelta al mundo en segundos y fueron parejamente alabadas y criticadas, fueron hechas durante una conferencia en el Centro Fox, dirigido por el expresidente mexicano Vicente Fox Quezada, un defensor de la legalización de la producción del cannabis.

A finales de 2012 el dalái lama también había hecho una confesión que le valió una lluvia de críticas de parte de un sector del cristianismo. El líder aseguró que “una religión debe limitarse a intervenciones orientadas hacia el servicio, como dar una instrucción y ofrecer sistemas de asistencia sanitaria, y no inducir a la conversión”.

En esa ocasión el dalái lama destacó el enorme aporte “que los cristianos han dado a la educación”, pero enfatizó que la instituciones religiosas deberían concentrarse en ayudar a la sociedad y no hacer “proselitismo usando dinero”, ya que eso “no sólo es dañino, sino también va en contra de los preceptos cristianos”.

En el listado de declaraciones más polémicas de este maestro espiritual también entraría una de septiembre de 2012, en la que señaló que “la religión ya no es suficiente (...) ha llegado el tiempo de encontrar una nueva manera de pensar la espiritualidad y la ética más allá de las religiones en su conjunto”. Algunos radicales aseguraron que con estas afirmaciones les estaba dando la espalda, de alguna manera, a las entidades e instituciones que históricamente han monopolizado la fe. Y a su propia religión.

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