Poppy, el primer robot impreso en 3D

Un equipo de ingenieros franceses desarrolló un humanoide programado mediante software de código abierto para que todo el mundo se acerque a la robótica.

Matthieu Lapeyre (en la imagen) es uno de los creadores de Poppy. / Inria

El Consejo Europeo de Investigación (ERC, por sus siglas en inglés) presentó ayer a Poppy, el primer robot humanoide hecho de piezas que han salido de una impresora 3D y cuyo comportamiento puede programarse con software de código abierto.

La iniciativa, que contó con financiación del ERC, fue desarrollada por un equipo de ingenieros del Flowers Laboratory del Instituto Nacional de Investigación en Informática y Automática (Inria), de Francia. Sus creadores dicen que Poppy (que en inglés significa ‘amapola’) es un robot que cualquiera puede construir y programar.

“No se trata solamente de una herramienta para científicos e ingenieros. Queremos que pueda utilizarse en casa y en las aulas para dar a los estudiantes y los profesores la oportunidad de experimentar”, señaló Pierre-Yves Oudeyer, jefe del proyecto.

Según Oudeyer, “tanto el hardware como el software son de código abierto. No existe un único robot humanoide Poppy, sino tantos como usuarios haya. Esto le confiere un gran atractivo, ya que pasa de ser una mera herramienta tecnológica a convertirse en una verdadera plataforma social”.

Además, el robot es ahora compatible con la plataforma Arduino, que le permite interconectarse con otros dispositivos electrónicos, como ropa inteligente, luces, sensores e instrumentos musicales.

El desarrollo se llevó a cabo dentro del proyecto Explorers, en el que Oudeyer y su equipo estudian los mecanismos del aprendizaje y el desarrollo utilizando robots. “Nuestra hipótesis es que el cuerpo es una variable esencial para la adquisición de habilidades motrices y sociales por parte de los humanos. Para estudiar esa teoría, necesitábamos crear una plataforma que permitiera experimentar con rapidez nuevas morfologías en robots. Así surgió la plataforma Poppy”, señala el responsable.

Gracias a la financiación europea, los ingenieros franceses desarrollaron capacidades de resolución de problemas y de pensamiento crítico en robótica.

El equipo espera que los estudiantes de ciencia, programación y diseño informático puedan experimentar con Poppy y quizás más adelante logren encontrar trabajo en el sector de la robótica. El proyecto Explorers, con un presupuesto de 1,5 millones de euros, durará hasta 2015.

El equipo de Oudeyer ya ha utilizado a Poppy en otros ámbitos, concretamente el arte. En un programa titulado Etres et Numériques, que está en curso, el equipo trabajó con un bailarín y un artista visual para explorar las emociones y las percepciones de los gestos y movimientos corporales utilizando el robot. Su idea es extender esos experimentos a otras representaciones artísticas.

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2014-10-29T07:33:38-05:00

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