¿Por qué el dictador Franco cambió para siempre la hora de comida de los españoles?

Si en Colombia almorzamos entre las 12 y 2 de la tarde, aproximadamente, en el país mediterráneo piensan en satisfacer su hambre después de las 2. Pasa lo mismo con la hora de la cena.

Madrid, calle Alcalá con la Gran Vía. Pixabay

Si usted es una de las personas que ha viajado a España y su estómago le grita que le dé comida pero aún no sirven el almuerzo o la comida, no entiende los horarios extraños de los españoles y los maldice. Aquí le tenemos la respuesta de por qué comen a "deshoras".

La verdadera zona horaria de España no es la que tienen ahora, la CET (Tiempo Central Europeo), en la que está sincronizado con Alemania, Italia, entre otros países. De acuerdo a BBC Mundo, "en 1940, el general Francisco Franco modificó el huso horario español, adelantando los relojes una hora en solidaridad con la Alemania nazi". 

Los relojes españoles, luego de la decisión del dictador, cambiaron, pero los ciudadanos tenían otros asuntos mucho más trascendentales por los que preocuparse que los horarios de sus comidas. Siguieron almorzando y cenando en los tiempos acostumbrados, con la excepción de que se les sumó una hora. 

Una vez terminada la Segunda Guerra Mundial, no se reviritó la hora que se supone que debe de coincidir con los países del Tiempo medio de Greenwich (GMT) que son Portugal, Reino Unido y Marruecos. 

Fue apenas en 2016 que el gobierno de Mariano Rajoy estaba preparando un proyecto que contemplaba la posibilidad de cambiar el huso horario de CET a GMT, pero las oposiciones no esperaron a que se avanzara mucho en el asunto.

El hecho de que en verano anochezca después de las 10 de la noche se ha convertido en un atractivo turístico del país mediterráneo y propiciaron a que la comuidad autónoma de Islas Baleares (Mallorca, Ibiza y Menorca) se opusieran rotundamente al cambio. 

Sin embargo, esto representa ciertas desventajas que se concentran en la disminución de las horas de sueño y la afección de la productividad. En España, regularmente, los empleados entran a las 9 de la mañana, tienen un receso entre dos y cuatro horas (según la región) para la famosa siesta y salen de nuevo a las 8 de la noche para rematar el día en un bar de tapas junto a unas cañas, sin saber muy bien la hora de regreso a casa. 

"Si cambiamos los husos horarios, el sol saldría una hora más temprano y nos despertaríamos más naturalmente, los horarios de la comida serían una hora antes y dormiríamos una hora extra" le dice a BBC Mundo José Luis Casero, presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horario Españoles (ARHOE).

Pero este cambio implicaría que la siesta entre en riesgo de extinción, pues los horarios se normalizarían y la necesidad de la pausa a mitad de día ya no sería tan apremiante. Si se revierte la imposición de Franco de hace 77 años, los españoles hasta tendrían una hora extra de sueño según indica Casero. Sin embargo, ciudades como Sevilla la siesta está muy arraigada y la mayoría del comercio suspende sus actividades para dormir en la tarde. 

Entiendo las razones de raíz, la próxima vez que se vaya de viaje a España, prepare a su estómago para comer en un horario a "deshoras".