Porno con personas con movilidad reducida, venciendo el tabú

Una discusión que se viralizó en Twitter, entre la actriz porno Amaranta Hank y Yeimis Echeverry, abrió un debate. Amaranta se muestra dispuesta a hacer películas para adultos con "cuerpos reales y diferentes". ¿Qué pasó? La idea trasciende una polémica que se atiza en redes sociales.

Imagen de referencia. Pixabay

Para las personas con diversidad funcional, es difícil hablar sobre su sexualidad. Para la sociedad el tema es un tabú.  Pero como en redes sociales de todo se habla, una polémica entre la actriz porno Amaranta Hank y Yeimis Echeverry, un joven que padece Osteogenesis Imperfecta, abrió la discución sobre el tema. 

Yeimis padece una enfermedad que genera debilidad en los huesos, discapacidad visual y auditiva. A través de Twitter, le preguntó a la actriz porno Amaranta Hank, cuántos retuits debía conseguir para grabar un film con ella. La meta propuesta fue 10.000. Los consiguió rápidamente. 

Vea también: "El porno es un educador sexual por naturaleza": Amaranta Hank

La estrella porno anunció en sus redes que cumpliría con lo prometido a Yeimis; sin embargo, el miércoles pasado publicó un comunicado anunciando que el video no iba a grabarse. Un trino, que la actriz por calificó como "desacertado", frenó la grabación del video entre Yeimis y Amaranta. 


Amaranta Hank on Twitter

Al respecto, Yeimis solo dijo: 


Yeimis Echeverry on Twitter

Más allá de esta polémica, Amaranta puso sobre la mesa un tema del que poco se habla. De ese tema, se encarga el colectivo yeswefuck.org, que hace pornografía con personas de movilidad reducida.

El porno con discapacitados

El colectivo que mencionó la actriz, Yeswefuck.org, es un proyecto creado por Antonio Centeno, activista del “Movimiento del Vida Independiente”, y Raúl de la Morena, cineasta especializado en documentales, el cual nació con la intensión de visualizar el sexo en personas con diversidad funcional para dejar atrás la censura para que la sociedad deje los prejuicios.

Yeswefuck es un documental en el que se presentan seis historias en torno al sexo y la diversidad funcional. Historias reales y diversas en las que el sexo se convierte en un arma de placer en pro de los derechos individuales y colectivos de las personas. El proyecto trasciende sus fronteraspara convertirse en una plataforma de debate sobre el cuerpo, la sexualidad y las personas con discapacidad.

En su web, las personas con diversidad funcional tienen la posibilidad de aplicar para realizar videos. Además, difunden documentales sobre las experiencias de las personas con discapacidad y los contenidos de libros que tratan fundamentalmente el tema del sexo para ellos.

Si nos vamos a internet, podemos encontrar historias de actores porno discapacitados quienes, han encontrado la manera de protagonizar largometrajes para cine y para la web. Es una forma de derrumbar los mitos sobre el sexo y la diversidad funcional.

La sexualidad en la diversidad funcional

Cabe aclarar que no se debe vincular la sexualidad solo con genitalidad, coito y la masturbación. Dentro de lo sexual se encuentran otras manifestaciones como fantasías, enamoramiento, deseo de atraer y ser atraído o atraída.

Entonces, no hay reglas o formas en las que las personas con alguna discapacidad puedan vivir su sexualidad, pues todo depende de sus propias condiciones.

Sin embargo, existe el ‘discasutra’, en el cual se pueden ver las posiciones sexuales más comunes para las personas con movilidad reducida. En todo caso, se trata de encontrar sus propias maneras.

También hay herramientas que facilitan a los discapacitados tener relaciones sexuales. La línea IntimateRider, por ejemplo, ofrece productos como sillas especiales para que el acto sexual sea mucho más cómodo, entre otros. En su página tienen artículos en los que enseñan cómo utilizarlos de acuerdo a su condición (lesiones medulares, artritis, esclerosis múltiples, amputaciones y parálisis cerebral).

En cuanto al marco jurídico, en Colombia hay una Política Nacional de Sexualidad, Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos, en la cual se plantean apuestas que pretenden darle un nuevo sentido y resignificar la vivencia de la sexualidad como condición esencialmente humana y su pleno disfrute, desde una visión ampliada que incluye lo relacional-comunicacional, erótico, afectivo y reproductivo, donde se entienda el cuerpo como el espacio para el desarrollo político y social en el ejercicio de la ciudadanía.

Así es que el tema del sexo para discapacitados se ha estado abriendo camino en la sociedad a través del porno, de redes sociales, de políticas, de páginas web que orientan sobre el tema, de libros, de estudios, etc. En fin, es una revolución sexual que quiere acabar con los prejuicios de la sociedad sobre este ámbito en la vida de quienes tienen una diversidad funcional. 

En contexto

La Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF) define la discapacidad como “toda restricción o ausencia (debida a una deficiencia) de la capacidad de realizar una actividad en la forma o dentro del margen que se considera norma para cualquier ser humano.

Se caracteriza por insuficiencias o excesos en el desempeño y comportamiento en una actividad rutinaria, que pueden ser temporales o permanentes, reversibles o irreversibles y progresivos o regresivos. Se clasifican en nueve grupos: de la conducta, de la comunicación, del cuidado personal, de la locomoción, de la disposición del cuerpo, de la destreza, de situación, de una determinada aptitud y otras restricciones de la actividad”.

En Colombia, al menos 3´051.217 de personas sufren alguna discapacidad, de acuerdo con las cifras que entregadas en el estudio Sala Situacional de la Discapacidad, realizado por el Ministerio de Salud y Protección Social Oficina de Promoción Social en 2015.

De ese total, solo el 3,4% son personas que no pueden retener o expulsar la orina, tener relaciones sexuales o tener hijos. Así queda claro que el otro 96,6% de la población de discapacitados en Colombia, pueden o podrán tener sexo. Hay que tener en cuenta que es una cifra que incluye personas de 0 a 90 años.

En el libro La sexualidad y la discapacidad física, la sexóloga Irene Torices, habla de lo incómoda que se siente nuestra sociedad ante la idea de considerar a las personas con discapacidad como seres con intereses sexuales, ya que la gente en general parece pensar que éstos deberían preocuparse por cuestiones más importantes en su vida y desentenderse de las necesidades sexuales.

Y cita a Asbah y Spod para decir que las personas con discapacidad son personas sexuales con un amplio rango de necesidades emocionales, tienen los mismos problemas que pasan aquellos que poseen cuerpos hábiles y tienen los mismos derechos sexuales y la posibilidad de involucrarse totalmente en interrelaciones emocionales y sexuales.

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