Porno con ojos de mujer

Barcelona, España, se ha convertido en una punta de lanza para que las mujeres escalen en la industria de la pornografía y se ubiquen ahora en roles de dirección.

 Ha quedado para la memoria la época en que las mujeres solo ejercían el rol de putas en las películas porno para saciar a machos musculosos. Al menos esa es la tendencia que día a día gana terreno en Barcelona, España, donde la industria de esta clase de entretenimiento las tiene a ellas en cargos de dirección que antes dominaban ellos. Ahora, son mujeres quienes dirigen, piensan y materializan esté género.

Cambios de posiciones que se han dado en la última década y que seguramente van acorde con el empoderamiento que ellas han ganado en la intimidad cotidiana, un espacio vital en el que las nuevas generaciones del mal llamado sexo débil ya no son un objeto pasivo del deseo.

Cinco mujeres involucradas en esta nueva ola del mundo porno transmiten su evolución en esta multimillonaria industria. "Todo comenzó en aquella charla, en el hoy maltrecho Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA), cuando Sprinkle nos narró sus 'Treinta Años de Puta Multimedia' y acabó exhortándonos: si no os gusta el porno que hay, poneros a hacer el porno que os guste", evoca Itziar Ziga, autora de ensayos como 'Devenir perra' y 'Un zulo propio'.

La directora de cine porno sueca Erika Lust resalta que "es desde hace 10 años que se produce el cambio en la industria adulta, los Feminist Porn Awards acaban de celebrar su décimo aniversario y, sobre todo, no sólo hay mujeres delante y detrás de las cámaras, sino que hay mujeres consumidoras de entretenimiento adulto". Ella también eligió a Barcelona para ejercer su activismo pornográfico. En su equipo, apenas hay un par de hombres; el resto, la mayoría, son estilistas directoras de arte, fotógrafas, diseñadoras gráficas, camarógrafas y productoras, como Almudena Monzó.

Otra experiencia positiva es la de Lucie Blush, directora de la web We Love Good Sex, quien le ha sacado provecho a las nuevas plataformas. “Es con la muerte del DVD y el nacimiento de internet cuando se genera una nueva ola del género. Por ejemplo, es la primera vez que en el Porn Film Festival de Berlín más del 50% de las artistas eran mujeres, ya no somos excepciones", argumenta.

Y añade que “donde sólo había tres posibles roles -la puta, la santa y la 'milf', aparecen "mujeres más activas y más parecidas a las mujeres de la vida real", y desaparecen los "tipos hiper musculados, súper tatuados, agresivos y descebrados -¡A quién le puede parecer eso sexy!- que tampoco salían muy bien parados".
Otra voz destacada es la de la académica Marisol Salanova, filósofa especialista en postporno, quien destaca la sencillez del porno amateur. "Es la pornografía casera, ésa que se retransmite piel con piel sin inhibiciones ni incomodidades, la más placentera para nosotras, aquella en la que somos reparto y público a la vez", considera.

Sin embargo, pese al avance femenino en el género, en el mundo aún a ellas les falta mucho camino por recorrer si nos atenemos a las palabras de la inglesa Cindy Gallop, que vive en Nueva York y es fundadora de Make Love not Porn, a un paso de convertirse en televisión 'on line'. "La industria del porno todavía no la manejan mujeres porque, como cualquier otra industria, continúa controlada por hombres en su nivel más alto. Hay directoras de cine porno fantásticas pero todavía no acumulan las incursiones suficientes como para ser poderosas en la industria. El verdadero cambio todavía no ha sucedido", advierte.

Vea el artículo El porno es de ellas

 

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