Preso guatemalteco se cose la boca en protesta porque no redujeron su condena

Rubén Estuardo Tobar tomó la decisión tras iniciar una huelga de hambre el pasado 12 de enero. En una carta firmada por el mismo explica las razones de su extrema medida.

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Un preso en Guatemala se cosió la boca para protestar por una decisión judicial que le negó la reducción de la pena que cumple desde 2013, informaron fuentes del sistema carcelario.

El portavoz del sistema penitenciario, Ruddy Esquivel, indicó a Efe que Rubén Estuardo Tobar Ramírez, en prisión desde el 7 de junio de 2013, se declaró en huelga de hambre el pasado 12 de enero y un día después, cuando las autoridades sanitarias acudieron a verificar su situación, se comprobó que tenía la boca cosida.

"Tiene un punto en el lado derecho y dos en el izquierdo", aclaró Esquivel sobre la situación del preso, quien cumple una condena de 6 años de cárcel por el delito de lavado de dinero y se ha negado a recibir asistencia sanitaria.

Tobar, cuyo cuadro clínico es estable, se encuentra recluido en el Centro Preventivo para Hombres de la zona 18 de la capital, una cárcel con 4.774 presos y cuya capacidad es de 1.200.

Esquivel no confirmó el motivo de la protesta pero, según documentos oficiales filtrados a la prensa, el preso se declaró en huelga de hambre porque el Juzgado I de Ejecución Penal, a cargo de su caso, le negó una reducción de la pena al no poder hacer frente a una multa de 500.000 dólares que debe pagar.

"Al no poder pagar la multa que a razón de 100 quetzales diarios (unos 12 dólares) se convierte en 100 años de prisión (una cadena perpetua), me declaro desde el día de hoy en una huelga de hambre y rechazo toda atención médica", dice una carta firmada por el propio preso y dirigida al director del Sistema Penitenciario.

En caso de pasarle algo, Tobar responsabiliza al Gobierno y al Sistema Penitenciario de su "integridad física" por esas multas "exageradas e impagables" que contribuyen al hacinamiento en las cárceles, donde denuncia la falta de programas de reinserción.

Los 22 centros del sistema penitenciario de Guatemala sufren un fuerte hacinamiento, de más del 200 % según las autoridades, con frecuentes motines utilizados por los reclusos para lograr el control de las cárceles.

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