Proliferación de rascacielos en Nueva York: las sombras que trae el progreso

Expertos y habitantes del Central Park denuncian que este espacio está lleno de sombras, que afectan a los espacios verdes.

 Mientras que en Bogotá hace un par de meses se firmó un decreto para permitir la construcción de rascacielos en la ciudad, en otras partes del mundo, como Nueva York, se critica la proliferación de estas construcciones, que aunque le cambian la cara a las urbes y dan una gran vista de la ciudad a los nuevos propietarios, también le traen oscuridad a las calles, sobre todo a los espacios verdes.

Así lo analiza el diario Washington Post, que puso sobre la mesa la discusión entre si los ciudadanos prefieren la luz del sol o la prosperidad. Aunque no se discute que son grandes avances de la arquitectura, preocupa la transformación de Nueva York, sobre todo la de sus calles que ahora no tienen la misma cantidad de luz. Incluso, lugares emblemáticos como Central Park ya empiezan a verse perjudicados.

Para la ciudad, según el reportaje de este periódico, las sombras presentan dos desafíos técnicos. El primero tiene que ver con un cambio en la manera como se percibe el espacio y el segundo, con el valor de la propiedad. El crecimiento de estas edificaciones pueden convertir la luz en otro medio de desigualdad: un recurso que ahora puede ser comprado solo por las personas adineradas que pueden adquirir apartamentos y locales en estos lujosos edificios.

Renee Cafaro, uno de los habitantes de la zona, expresó que con seguridad “hay cosas que ya no se podrán cambiar”. Si bien se pueden transformar las leyes, mover los árboles o los semáforos, estos grandes rascacielos van a quedarse por siempre. Según Cafaro, ya nada se puede hacer para proteger el parque de la sombra.

Algunos expertos también se han cuestionado la construcción de estos edificios en el corazón de la ciudad. Ese es el caso de Margaret Newman, directora de la Sociedad Municipal de Arte de Nueva York, quien insiste en que la clave está en preguntarse dónde es ideal ubicar a este tipo de proyectos urbanísticos. Esto no quiere decir que esté en contra del desarrollo, sino en el lugar donde se construyen, de acuerdo con lo que le aseguró al Washington Post.

Según Newman, Aunque ciudades como Nueva York, Boston y Toronto estén desesperadas por construir nuevos hogares, primero deben evaluar el lugar dónde hacerlo, porque los lugares de recreación están deteriorándose y sacrificándose con este tipo de efectos, solo por darles a los millonarios una linda vista de la ciudad. La idea de salir al parque para ver y sentir la luz del sol se está esfumando con el tiempo.

Aunque el debate está sobre la mesa ahora, la preocupación por proteger las zonas verdes de este efecto viene desde el siglo anterior, aunque no de una manera tan directa. Después de 100 años, algunos expertos y habitantes siguen pidiéndoles a las autoridades que se haga un control más riguroso, pues no quieren que el centro de la ciudad se convierta en un camino de sombras y que el progreso acabe con la luz, tan necesaria para los seres humanos.

Vea aquí la nota: In the shadows of booming cities, a tension between sunlight and prosperity

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