¿Puede funcionar una empresa sin jefes?

La Holocracia es un modelo de gestión que plantea que una empresa puede ser exitosa sin necesidad de cargos gerenciales.

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 Los cargos gerenciales son el común denominador de las empresas en el mundo, la creencia común indica que son puestos necesarios para manejar el personal y para garantizar que la producción o las tareas se cumplan con éxito. Además la misma relevancia de las posiciones administrativa las hace parte de las aspiraciones profesionales de la mayoría de los trabajadores, ya sea por el prestigio que implica ocupar este tipo de títulos o por los mejores salarios.

Sin embargo el común denominador está cambiando pues en este momento hay más de 300 empresas en todo el mundo que funcionan sin cargos gerenciales, es decir sin jefes. La Holocracia es una filosofía de gestión que lleva poco más de una década y que propone un modelo de organización empresarial tal que los mismos empleados, sin supervisión de un jefe, cumplan con las labores de la empresa. Es un modelo que hace que los trabajadores resuelvan por si mismos las necesidades de la compañía, por lo que promueve el emprendimiento interno.

Zappos, la compañía de venta minorista de ropa y de calzado, es la última empresa de talla mundial que implementó este modelo de gestión. La reorganización ha sido desconcertante, incluso para una compañía como está que se destaca por hacer las cosas a su manera. Los directivos anunciaron este mes que 210 empleados, cerca de 14% de su planilla, decidieron que la Holocracia no era de su gusto y buscarán nuevos horizontes.

Y es que sobresalen casos como el de Brironni Alex, una trabajadora que era tan buena a la hora de responder las llamadas y los correos electrónicos de los clientes de Zappos , que la empresa Internet la ascendió a gerente de servicio al cliente. No obstante, cuando el minorista en línea adoptó la Holocracia, ella perdió el título de su cargo y la responsabilidad de hacer evaluaciones de desempeño.

Alex, de 26 años, le comentó al Wall Street Journal (WSJ): “Estoy gestionando el trabajo, pero antes estaba gestionando al trabajador”. Además indicó que ahora es parte de un equipo encargado de implementar la Holocracia en la compañía. Los exgerentes no tienen otro trabajo garantizado y su remuneración podría ser reducida el próximo año, aunque Zappos señala que es poco probable. Por otro lado explicó que los cambios le dan más tiempo para participar en el comité de diversidad laboral y para ser parte del equipo de baile.

Existen investigaciones que indican que cerca de 80% de las empresas que adoptan la Holocracia la mantienen durante el primer año. El porcentaje de deserción se explica por lo difícil y lo doloroso que implica para algunas compañías la transición, sobre todo por el tiempo que requiere la adaptación a las nuevas rutinas y lenguaje de este modelo de gestión.

Por ejemplo cada empresa debe crear una constitución en que se indica el trabajo que se debe hacer. Y cada vez que se cumple bien con las tareas de este documento se le llama energizar el papel. Además los trabajadores deben tener encuentros frecuentes para organizar las tareas, a lo que le da el nombre de reunión de Gobierno, dentro de la jerga de la Holocracia.

Tony Hsieh, presidente ejecutivo de la empresa, le contó al WSJ que la Holocracia “exige tiempo y muchos ensayos y errores”. Sigue creyendo, sin embargo, que el sistema ofrece a los empleados la capacidad de “actuar más como emprendedores” y acelera el “flujo de ideas”, la colaboración y la innovación.

Por esta razón los resultados de Zappo en su incursión en la Holocracia serán seguidos de cerca por tanto los promovedores de este modelo de gestión, como por sus opositores. Además sobresale que constituye la posibilidad de una estructura organizacional alternativa a la habitual supervisión con la que trabajan la mayoría de las compañías del mundo.


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