La remota isla de Canadá que ofrece trabajo y tierra a quien desee emigrar allí

Cape Breton tiene 150.000 habitantes y un área de 10.000 kilómetros cuadrados. Necesita pobladores y trabajadores, pues cada año está más deshabitada. 3.100 personas de todo el mundo quieren mudarse a la región.

La primera oferta que realizaron los pobladores de la isla, a manera de broma, fue ofrecer sus tierras a los estadounidenses que quisieran abandonar su país si Trump era elegido presidente. / Cape Breton Island

Cape Breton, una pequeña isla ubicada en el oriente de Canadá, más exactamente en la provincia costera de Nova Scotia, ya no sabe qué hacer para atraer personas a sus tierras. La primera invitación que se hizo masiva fue cuando ofrecieron los terrenos de la isla a los estadounidenses que quieran irse de su país si Donald Trump es electo presidente. Y aunque en ese entonces podría parecer una broma o parte de una campaña contra el candidato republicano, la oferta era real: Cape Breton necesita personas.

La nueva propuesta para repoblar la isla viene de un pequeño negocio que opera en la aldea Whycocomag. El Mercado Campesino de la Hija del Granjero, nombre de la empresa, tiene dinero, tiene puestos de trabajo, tiene tierras y hasta afirman que tienen una gran proyección. Lo único que no tienen es personas. La razón del desespero de los pobladores de Cape Breton son sus 150.000 habitantes, o un poco menos, que vendrían a ser la mitad de lo que tiene un pequeño barrio de una gran ciudad colombiana. Y cada día son menos pobladores. Cada día la isla se ve más vacía de personas, algo que sin duda ha preocupado a los habitantes, que tomaron la decisión de anunciar al mundo su “soledad” y sus deseos de compañía.

La dueña del negocio que impulsa la repoblación de Cape Breton ofreció empleo y una tierra, sin costo, a los interesados en transformar su vida y emigrar a un país como Canadá. Los habitantes de la isla pueden estar tranquilo, pues al menos aspirantes no faltarán. Tras el anuncio, más de 3.100 personas de todo el mundo han anunciado su deseo por mudarse a la retirada región y empezar una nueva vida. Saben que al menos no les faltará trabajo y dónde vivir.

Pero no todo es tan fácil y hay una restricción que no pueden superar los 3.100 interesados. Pese a las miles de solicitudes que recibieron los habitantes de la isla por parte de sus potenciales nuevos vecinos, los aspirantes deben hacer todo el trámite migratorio que exige el gobierno de Canadá. Un permiso al que pocas personas acceder, debido a que evalúa la educación del solicitante, la experiencia laboral, la adaptabilidad al país y, lo más importante, el dominio del idioma.

Cape Breton no tiene más de 10.000 kilómetros cuadrados de área. En la isla domina la cultura celta, por cuenta de los escoceses que emigraron allí durante el siglo XIX. Siempre las fuentes de ingreso fueron el turismo y las actividades marítimas. La pesca y otras industrias han ido decayendo, a medida que menos personas quieren dedicarse a ello. De hecho, una de las razones de más peso para la paulatina despoblación de la isla, es la cantidad de jóvenes que prefieren irse a las grandes ciudades a hacer su vida, pues consideran que la isla es demasiado rural y apartada del ajetreo de las capitales. Se estima que la población de la isla ha venido cayendo de manera creciente desde 2006.

Pese a lo sorpresivo, la idea de los isleños no es muy original. Ese tipo de ofertas ya la han hecho países como España, Rusia, Senegal, que cuentan con territorios apartados y que se están quedando sin humanos. En todos estos casos la promesa es similar: estudio, trabajo, tierra, vivienda, o una gran ancla que motive a cualquier persona a dejar su vida y empezar una nueva en lugares remotos.

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