Rescatan los dos últimos "osos bailarines" de Nepal

Rangila y Sridevi fueron vendidos para ser usados ​​como osos bailarines y eran obligados a entretener a multitudes de personas.

National Geographic.

Las fuerzas de la ley nepalíes, con la ayuda del Instituto Jane Goodall en Nepal y la ONG World Animal Protection, con sede en Londres, rescataron recientemente a los dos últimos “osos bailarines" de Nepal.

Rangila y Sridevi, dos hembras de 19 y 17 años, respectivamente, fueron rescatadas del sometimiento de sus dueños, Mohammad Salman y Mohammad Momtaz, quienes se ganaban la vida con este espectáculo callejero.

“Estar allí para ayudar a rescatar a los últimos osos bailarines conocidos de Nepal fue surrealista. Sabemos que Rangila y Sridevi estaban sufriendo en cautividad desde que los capturaron furtivamente en la naturaleza y perforaron sus hocicos con barras de hierro candentes”, dijo Neil d'Cruze, asesor sobre vida silvestre en World Animal Protection, a National Geographic.

Por su parte, Manoj Gautam, director ejecutivo del Instituto Jane Goodall en Nepal, afirmó a dicho medio que “la triste realidad es que hay más animales salvajes sufriendo en el mundo solo para entretener a la gente. Sin embargo, al menos estos dos osos perezosos por fin pueden tener un final feliz”.

D’Cruze y Gautam habían estado siguiendo a estos osos y a sus dueños durante más de un año, a la espera de la ocasión perfecta para preparar un rescate. El plan era hablar con los dueños y convencerlos de que liberaran a los osos. Sin embargo, cuando los rescatistas llegaron a la última ubicación conocida de los osos, en una remota ciudad fronteriza, no consiguieron encontrarlos.

“Al final tuvimos suerte”, dijo Gautam a National Geographic. “Un equipo de policías estaba sobre el terreno con alta tecnología y fueron capaces de rastrear los teléfonos de los dueños de los osos”.

La policía confiscó a los osos en la localidad de Iharbari, al sureste de Nepal, y llevó a cuatro personas a la comisaría del distrito. No impusieron multas ni arrestaron a los involucrados, pero los dueños de los osos recibieron una advertencia severa, indicó Gautam, quien presenció el hecho.

Añadió que los osos se encontraban traumatizados, pero en un estado de salud aceptable, teniendo en cuenta que llevaban años alimentándose exclusivamente de arroz y leche. “Se podía ver claramente una conducta estereotípica, su trauma psicológico. Se chupaban las patas, se subían y se bajaban de los bancos”. También les habían extraído los dientes, algo habitual en los osos obligados a bailar, pero sus garras aún estaban intactas.

Ahora los osos están a la espera de que los trasladen a un santuario, probablemente en la India. Mientras tanto, están viviendo en la Reserva Forestal y de Fauna de Amlekhgunj, en Nepal.

En tanto, los capturados firmaron documentos legales que indican que, de encontrarles de nuevo en posesión de un oso, el castigo será mucho más severo y aceptaron que “a su profesión no le quedaban muchos años de vida”.

Entrenamientos crueles

Los osos de espectáculos en Nepal suelen ser capturados de forma furtiva en la naturaleza y se venden en el mercado negro. En algunos casos, los atrapan cuando son cachorros y matan a sus madres por la bilis medicinal en sus vesículas biliares o por sus patas, que se sirven en una carísima sopa o se emplean como medicina tradicional.

Normalmente se someten y se entrenan a los oseznos con métodos crueles. Les perforan el hocico y por ese agujero atraviesan una cuerda o un anillo para controlarlos. A veces, incluso, les extraen o les liman los caninos y les quitan las garras para evitar que hagan daño a su dueño.

Según National Geographic, entrenar a osos de varias especies para bailar frente a un público era algo popular en la Edad Media en toda Europa y Asia, y siguió siendo una práctica común en Europa del este y Asia hasta finales del siglo XX, según World Animal Protection. Se cree que en países como Albania, Bulgaria, Grecia, India, Serbia, Turquía y ahora Nepal ya no hay osos bailarines, aunque la práctica persiste en Pakistán.