Schumacher, ¿será el mismo después del coma?

Cinco meses y medio después del accidente que sufrió en Suiza, el piloto comienza a recuperar la conciencia. Poco a poco se sabrá qué tan graves fueron las lesiones.

Michael Schumacher salió del coma, pero lo más probable es que entre en un estado de mínima conciencia. / AFP

“Michael abandonó el Hospital Universitario de Grenoble para seguir con la larga fase de rehabilitación. Ya no está en coma”. Así, escueto, como todos los otros desde que el piloto alemán se accidentó en Suiza, fue el comunicado que este lunes presentó Sabine Kehm, portavoz de la familia.

Por ahora muchas preguntas seguirán sin respuesta y la información sobre el estado de salud del siete veces campeón de la Fórmula Uno seguirá siendo administrada a todos sus fans a cuentagotas. El secreto y la lentitud con que fluyen los detalles sobre la recuperación de Schumacher se debe en parte a la muralla de intimidad que ha impuesto la familia, pero también a que la recuperación neurológica de alguien que sufre un fuerte trauma cerebral es lenta e impredecible.

Todo lo que han advertido los neurólogos a cargo de su recuperación es que el piloto entra en una “larga fase de rehabilitación” luego de salir del coma inducido, que no era otra cosa que una pérdida de conciencia provocada por medio de sedantes.

Los pronósticos en casos graves de lesiones cerebrales pertenecen al terreno del azar. Sólo con el paso de los días y semanas los médicos conocerán la levedad o gravedad de las lesiones que sufrió Schumacher tras golpearse contra una piedra en una pista de esquí el pasado 29 de diciembre. Lentamente, después de meses y quizás años, se irán revelando cuáles secuelas quedarán para siempre y cuáles se esfumarán.

En enero, un mes después del accidente, el profesor Gary Hartstein, que fue jefe médico de la Fórmula 1 entre 2005 y 2012, le dijo a la BBC que una recuperación completa era “extremadamente poco probable”. “Honestamente diría que es virtualmente imposible que regrese el Michael que conocimos antes de su caída”.

Colin Shieff, neurocirujano del Hospital Nacional para Neurología y Neurocirugía en Londres, compartió en su momento esa opinión: “En el mejor de los casos, habrá discapacidades en comunicación, memoria, movilidad e independencia. En el peor, el paciente puede permanecer en un ‘estado de bajo despertar’, con poca consciencia de lo que lo rodea, algunas respuestas de comodidad e incomodidad, ciclos de estado de alerta, y ocasionalmente parecerá que reconoce o que hace un intento para comunicarse”.

Carlos Martínez, neurólogo colombiano, coincide con sus colegas. Cree que lo más probable es que Schumacher haya pasado de un estado de coma a un estado vegetativo o de mínima conciencia. El primero de estos significa que abre los ojos pero no responde a ninguna orden. El segundo equivale a abrir los ojos y responder con gestos de si o no ante algunas preguntas. “En este estado incluso puede llegar a hacer cosas como tomar un cepillo de dientes e intentar cepillarse. Pero no podría seguir una conversación de forma fluida”, comentó Martínez.

Sin duda, el dinero no es una barrera en el caso de Schumacher, y en esta etapa tendrá a su disposición los mejores cuidados y todas las terapias necesarias. Recibirá rehabilitación física, ocupacional, terapia del lenguaje, hidroterapias y magnetoterapias, entre otras. También, en opinión del neurólogo colombiano, tiene a su favor la juventud, el buen estado físico previo y que los pacientes con traumas por accidente suelen responder mejor que aquellos que sufren una enfermedad cerebro-vascular, como le ocurrió al cantante argentino Gustavo Cerati.

Algo que debe considerarse dentro del pronóstico es su personalidad, que, aun en caso de una considerable recuperación, puede haber cambiado, por lo que el Schumacher que conocieron su familia y amigos no sería el mismo. “Las personas cercanas, los que lo conocían mejor, van a notar los cambios. Es muy probable, sobre todo si tuvo lesiones frontales, que la personalidad cambie”, explicó Martínez.

La realidad de pacientes con traumas cerebrales severos está lejos de parecerse a lo que narran muchas películas. En mayo de 2006 el investigador Eelco Wijdicks, de la Clínica Mayo en Estados Unidos, analizó la forma en que el cine representaba a los pacientes en un estado similar al de Schumacher y estudió 30 películas. Sólo dos, en su opinión, estaban cerca de la realidad que viven estos pacientes (La vida soñada de los ángeles y Reversal of Fortune). Todas las otras describían equivocadamente despertares milagrosos e instantáneos, no narraban los efectos secundarios duraderos, eludían los largos y penosos tratamientos, mostraban a los pacientes musculosos y bronceados luego del despertar. Nada más lejano de la verdad.