¿Se acerca el fin del cigarrillo tradicional?

El tabaquismo es uno de los principales problemas de salud pública en el mundo. Erradicarlo es el sueño de cientos de gobiernos y organizaciones; es por esto que grandes firmas tabacaleras han invertido en la producción de alternativas menos nocivas que los cigarrillos tradicionales.

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“A medida que la gente migre a estos productos se va a ver un potencial de riesgo reducido en el mundo, se van a salvar vidas”, dijo James Murphy, líder de investigación y desarrollo de productos de riesgo reducido de British American Tobacco, durante el E.Cigarette Summit, evento que se llevó a cabo en Londres (Inglaterra) y en el que participaron científicos, académicos y expertos en el campo del uso del cigarrillo electrónico y otras alternativas al tradicional.

Desde su aparición en el mercado, los cigarrillos electrónicos se han convertido en un aliado de quienes pretenden dejar de fumar cigarrillos de combustión. Por medio de estas herramientas tecnológicas obtienen nicotina, sustancia altamente adictiva presente en el tabaco y que es extraída de esa planta y luego es añadida, junto a otras, en los líquidos o E-liquid, que se calientan hasta producir un vapor que la persona inhala.

Se trata de un proceso sin combustión, que al accionarse libera, según las grandes firmas tabacaleras, menos de diez químicos; mientras que, en el caso de los cigarrillos tradicionales, la combustión emana entre 7.000 y 9.000 químicos tóxicos.

“Hicimos un estudio de laboratorio en el que usamos dientes de vaca y los expusimos al humo de cigarrillos tradicionales y electrónicos. Los resultados mostraron que los primeros alteran drásticamente el color de los dientes, mientras que con los segundos el cambio fue leve”, agregó el especialista.

Pero esta es información que en gran parte ha sido transmitida por los fabricantes. Hace falta un estudio a fondo y a largo plazo que certifique las bondades de estas innovaciones y ellos lo saben. Sin embargo, diferentes entidades públicas y gubernamentales han afirmado la menor toxicidad de estos productos.

Un reporte presentado en 2018 por The UK Public Health Englansd, señaló que “según el conocimiento que se tiene a la fecha, vapear (usar cigarrillos electrónicos) es por lo menos 95 % menos dañino que fumar”. A esto se suma el reconocimiento del French High Council for Health, que en 2016 afirmó que “los cigarrillos electrónicos son una herramienta para reducir los riesgos de fumar”.

Lo cierto es que científica y públicamente se conocen los riesgos de fumar cigarrillos tradicionales. Según la Organización Mundial de la Salud, el tabaco es el culpable de la muerte anual de más de siete millones de personas en el mundo, siendo casi un millón de ellos fumadores pasivos.

También es cierto que gran parte de los productores de cigarrillos tradicionales han tomado medidas para reducir los riesgos de fumar. Firmas como la British American Tobacco han hecho grandes inversiones en la creación y producción de tecnologías de vapeo (cigarrillos electrónicos) y calentamiento de tabaco (por medio de dispositivos que lo calientan a menos de 350 grados Celsius).

El mundo está en expectativa a que entidades y organizaciones sin intereses económicos hagan investigaciones que certifiquen estos productos. De igual forma se estima que, en aproximadamente 25 años, por medio de revisiones médicas a largo plazo, se conozcan los verdaderos efectos que produce el uso de cigarrillos electrónicos.

Estas son algunas de las alternativas a los cigarrillos tradicionales que se encuentran actualmente en el mercado:

Snus y tabaco oral

Se trata de pequeñas bolsas en cuyo interior se encuentra una mezcla de tabaco con otras sustancias, como sal y saborizantes. Algunas comercializan el producto sin tabaco, pero con nicotina.

En todos los casos, el snus o el tabaco oral se usa bajo uno de los labios, sobre la encía. La saliva se encarga de llevar la nicotina al resto del cuerpo y allí se obtienen los efectos de esta sustancia.

Su producción marcó un hito en los países escandinavos, como expuso en la capital británica el doctor Karl E. Lund, investigador principal del Instituto de Salud Pública de Noruega. Allí, entre otros resultados, miles de fumadores abandonaron los cigarrillos y comenzaron a usar snus.

Cigarrillo electrónico

La OMS los describe como “dispositivos que no queman ni utilizan hojas de tabaco, sino que por el contrario vaporizan una solución que seguidamente inhala el usuario”.

Entre las diferencias que los fabricantes anuncian en comparación de los cigarrillos tradicionales, se encuentran una nula impregnación de los olores en el pelo y la ropa, así como una menor coloración de los dientes.

Existen diferentes opciones en el mercado, una de ellas es el Vype ePen 3 de la British American Tobacco y que se comercializa en Colombia junto a diferentes líquidos que concentran sabores como menta, cereza e incluso tabaco. También varían los niveles de nicotina, aunque hay algunos libres de esta sustancia.

Su verdadero impacto sobre la salud de las personas se conocerá hasta dentro de unos 25 años, sin embargo, estudios realizados por las tabacaleras que han incursionado en este mercado, aseguran que representan un menor riesgo que fumar.

Tabaco calentado

Son dispositivos diseñados para calentar el tabaco a una temperatura promedio de 350 grados Celsius. Su uso, aseguran los fabricantes, reduce algunos de los riesgos relacionados con fumar cigarrillos con el método tradicional, o por lo menos reduce el número de químicos que son liberados.

La mayoría de los químicos tóxicos y cancerígenos a los que la persona está expuesta al fumar cigarrillos tradicionales, se mitigan con estas herramientas, debido a que no producen combustión.

Son diferentes a los cigarrillos electrónicos, pues estos calientan el tabaco directamente y no un líquido que libere la nicotina.