'Soy de extremo centro'

Landrú, uno de los dibujantes más importantes de Argentia lanza un libro que recopila lo mejor de su trabajo. Entrevista con un grande de la caricatura sociopolítica.

Juan Carlos Colombres, más conocido como 'Landrú', trabajó 35 años como caricaturista en el diario Clarín de Argentina. Hoy desde el retiro, a los 91 años, publica su primer libro titulado “El que no se ríe es un maleducado”, de la editorial Alpha Text. Se trata de una antología de 460 páginas divididas en 10 capítulos en los que recopila lo mejor de su trabajo.

En diálogo con El Espectador habló de su primer dibujo, su oposición al dictador argentino Juan Carlos Onganía, sus claves para hacer reír a los demás y de cómo surgió su seudónimo.

P: ¿Cómo se inició en la caricatura?

R: De niño me gustaba mucho dibujar. Recuerdo que cuando estaba enfermo me quedaba en la cama y armaba revistas y diarios con distintos titulares, noticias, dibujos e historietas que luego repartía entre mis compañeros del colegio y eran muy exitosos. Me gustaban las tiras cómicas extranjeras, como Popeye, Trifón, Don Jacobo, El Profesor Nimbus, El Vago Patagonia, El Profesor Cuerito y Krazy Kat de George Herriman, que era bastante surrealista.

En la secundaria tuve muy buenos profesores y perfeccioné mis dibujos y textos humorísticos. Cuando me gradué, estudié arquitectura y luego trabajé en Tribunales, pero sin descuidar el dibujo. En mis ratos libres hacía viñetas y garabatos en las tapas de los expedientes judiciales. Durante varios años trabajé en la justicia, colaborando al mismo tiempo con algunas revistas. Hasta que un día dejé el trabajo en Tribunales y eso me permitió dedicarme de lleno al humor.

P: Pero el cambio debió ser tremendo…

R: Sí, sin embargo ese trabajo me sirvió de mucho pues al estar en contacto con gente podía observar cómo hablaban, como se movían y también explorar los distintos lenguajes, algo que resultó clave para mi carrera como humorista gráfico.

P: ¿Cuándo público su primera caricatura?

R: En 1945, mi primer dibujo apareció en la revista Don Fulgencio de Lino Palacio y a partir de ese momento no paré de trabajar. En aquella época colaboré en 13 revistas al mismo tiempo. Algunas de ellas eran: Aquí está, Leoplán, Avivato, Vea y Lea, El Hogar, Patoruzú, Rico tipo, etc.

P: ¿Cómo es un día normal de trabajo de Landrú?

R: Actualmente no estoy publicando dibujos para ningún medio. Me entretengo leyendo los diarios y haciendo algunos dibujos que tengan que ver con temas de actualidad. También veo películas y escucho música.

P: ¿Cómo surgió la idea de hacer crítica política mediante la caricatura?

R: De joven siempre me gustó el humor político. Leía una revista española que se llamaba ‘La Codorniz’ que tenía muchos chistes políticos. Cuando trabajaba con Lino Palacio, dibujante, humorista e historietista argentino, en la revista Don Fulgencio, le propuse hacer un suplemento político similar al español, pero a él no le interesó pues prefería evitar temas políticos. A pesar de eso, en 1957, abrí Tía Vicenta que fue todo un éxito, tanto en el humor político como en el humor social. En 1972 empecé a colaborar con el diario Clarín y trabajé allí de manera ininterrumpida durante 35 años haciendo, sobre todo, humor político.

P. ¿Cómo surgió el seudónimo de Landrú?

R: En 1946, cuando empecé a dibujar en la revista Cascabel, hacía humor político y todavía trabajaba en Tribunales, entonces sentí la necesidad de buscarme un seudónimo, ya que eran tiempos difíciles, y hasta ese momento firmaba como J.C. Colombres. Jorge Palacio, también dibujante e hijo de Lino Palacio, me dijo que con barba, me parecía al asesino serial francés Henri Désiré Landru. Así que adopté ese seudónimo, Landrú, con acento en la u.

P: ¿Cuáles son los personajes que más le ha gustado llevar a los trazos?

R: Todos los que pasaron por Tía Vicenta. Incluso la misma Tía Vicenta fue inspirada en una tía mía llamada Cora, una señora mayor que opinaba de política pero sin tener idea de nada.

Para crear a otros de mis personajes más populares me basé en algunos amigos o conocidos. Por ejemplo Rogelio, el hombre que pensaba demasiado, fue inspirado en Rogelio García Lupo, un periodista e historiador argentino. Y para crear a María Belén y Alejandra, protagonistas de la Página de Barrio Norte, me inspiré en amigas de mi hija.

El Gato Clase A también es uno de mis preferidos, ya que está presente en todos los chistes que he hecho, junto a mi firma. Es como una marca registrada de Landrú.

P: ¿Cuál ha sido el momento de la historia política y social que más le ha costado llevar al dibujo?

R: Tanto la época del gobierno del general Juan Carlos Onganía en los años 60 como la época del Proceso de Reorganización Nacional, de 1976 a 1983, fueron complicados para hacer humor político. Onganía fue el único político con el que tuve realmente inconvenientes, ya que fue quien cerró Tía Vicenta en 1966 después de que lo caricaturizara en la tapa como una morsa. A partir de ese momento se inició una nueva etapa en mi carrera en donde dejé de lado el humor político y me dediqué más en profundidad al humor social, con las revistas María Belén y después Tío Landrú, aunque ambas duraron poco tiempo. Años después hubo una segunda etapa de Tía Vicenta, entre 1977 y 1979, pero no fue tan exitosa como la primera.

P: Entonces usted no es de aquellos caricaturistas que se ensañan con alguien…

R: A lo largo de mi carrera como humorista gráfico siempre traté de no hacer humor en contra de nadie, sino sobre alguien o sobre un tema en particular. Además, mi objetivo fue siempre hacer un humor equilibrado, un día haciendo un chiste sobre un miembro del oficialismo y otro día sobre alguien de la oposición. Nunca me gustó agredir ni usar malas palabras. Durante toda mi carrera busqué hacer reír a todos por igual y que nadie se sienta ofendido o agredido.

P: ¿Qué ha sido lo más fascinante de ser caricaturista?

R: En realidad no me considero caricaturista, sino dibujante, humorista y un poco periodista, porque disfruto haciendo humor con las palabras y el lenguaje. Siempre me gustó usar palabras absurdas e incluso inventadas. Es algo que viene de mi familia. A mi padre le gustaba y yo de pequeño me entretenía inventando palabras y diciendo frases al revés. También vuelvo a utilizar palabras que han quedado en desuso, o del lunfardo. Este recurso lo utilizaba mucho en Tía Vicenta.

P: ¿Cuál es su principal herramienta para hacer reír?

Mi humor está lleno de juegos de palabras, refranes y verbos nuevos: por ejemplo cuando trabajaba en La Nación, se me ocurrió usar el verbo bartolomitrear, en referencia a Bartolmé Mitre, director del diario.

Caricaturizar a los presidentes y políticos más importantes durante más de 60 años ha sido una tarea fascinante, ya que cada uno tiene sus rasgos y características. Me divierto observándolos por televisión para luego hacer los dibujos.

P: ¿Con qué flanco político se identifica; derecha, izquierda o centro?

R: No me considero ni de derecha ni de izquierda. Siempre que me preguntan sobre mi ideología política respondo lo mismo: soy de extremo centro. Hago humor sobre un tema y no a favor o en contra.

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