Taxistas alegres, de traje y uñas limpias para vencer a Uber en Brasil

Los conductores de Sao Paulo tendrán que renovar su armario para cumplir con estrictas reglas de vestuario y comportamiento, tal como lo indicó la Alcaldía de esta ciudad.

 Taxistas con ropa formal, barba arreglada, uñas limpias y derrochando "optimismo y alegría". Es la nueva estrategia que ha puesto esta semana en marcha la Alcaldía de Sao Paulo y con la que muchos profesionales esperan reconquistar a los usuarios de Uber en Brasil.

Y es que a partir de ahora, los conductores de la mayor ciudad suramericana tendrán que renovar su armario para cumplir con estrictas reglas de vestuario y comportamiento que incluyen "blazer" en días fríos, traje o esmoquin para taxis de alta gama y camisas lisas o, como mucho, a rayas.

Las sudaderas, en cambio, están totalmente prohibidas, al igual que las deportivas, las bermudas, las camisetas y las camisas desabrochadas, a excepción del "botón del cuello".

Es también "condición obligatoria" que los zapatos de los taxistas paulistanos estén siempre "lustrados y bien conservados" y que el cinturón del pantalón esté correctamente "abrochado".

Cuentan con un capítulo aparte los olores dentro del vehículo, de forma que serán a evitar el "sudor", los "cigarros", las "bebidas alcohólicas", los "perfumes con fuertes fragancias" o "cualquier aroma que cause molestias al pasajero".

Precisamente para no incomodar a los clientes, se exige a los taxistas "reprimirse" en el uso de palabrotas y "no ser sarcástico o hacer bromas molestas". Léase: "evitar polémicas o situaciones que provoquen el estrés del pasajero".

Podrían quedar así para el pasado las carreras en las que taxista y cliente arreglaban el mundo o las conversaciones sobre "pasiones deportivas", "convicciones partidarias", "fe y cultos religiosos" u "opciones de comportamiento personal".

Tampoco se podrán tratar "problemas particulares ni de la categoría" pero, eso sí, se permite al taxista "mantenerse en silencio o dialogar sobre los temas manifestados" por el usuario.

Y con el fin de que el cliente "desee utilizar siempre" este medio de transporte, el conductor podrá, a su criterio y "de acuerdo al interés del pasajero", ofrecer información turística, poner el boletín de noticias o música ambiente.

Ya de forma opcional, la ordenanza sugiere recibir al usuario "con optimismo y alegría, deseándole felicitaciones por el momento del día" y ofreciéndole, si conviene, un poco de agua mineral.

Aunque no todos los servicios se pueden escoger, ya que los vehículos estarán obligados a tener cargadores para dispositivos electrónicos -como móviles o tabletas- y permitir el pago con tarjeta de crédito y aplicaciones, ya que en caso contrario pueden recibir una multa de más de 35 reales (unos 8,5 dólares).

"Ahora Uber ya no tendrá nada mejor que nosotros", exclama a Efe Víctor Hugo Badueta, portavoz del Sindicato de los Taxistas Autónomos de Sao Paulo.

Badueta insiste en que ahora la polémica empresa Uber, que pone en contacto a chóferes y usuarios a través de una aplicación móvil que cobra precios más bajos, "ya no ofrecerá ningún diferencial con el taxi convencional", de modo que los usuarios no tendrán excusa para dejar de utilizar el servicio municipal, que cuenta con una flota de 45.000 unidades.

De acuerdo con el portavoz, la ordenanza no es más que una "actualización" de normas que están en vigor desde hace décadas con el objetivo de que "un 10 % de taxistas no ensucien el nombre del 90 % de conductores que atiende bien".

Aunque reconoce: "ya estamos recibiendo reclamaciones" de algunos taxistas.

Desde que aterrizó en Brasil en 2014, Uber han levantado una enorme discusión sobre la legitimidad y legalidad de su uso, un debate que ha llegado hasta el órgano antimonopolio, el cual investiga las supuestas conductas "anticompetitivas" practicadas por taxistas.

Y mientras éstos alegan competencia desleal, los usuarios de Uber justifican su decisión en busca de un servicio más personalizado y barato, donde se contabilizan kilómetros y no minutos.

En paralelo, el Ayuntamiento de Sao Paulo puso en marcha en octubre una nueva categoría de taxis a la que pueden abrazarse los profesionales de Uber pagando una licencia.

Curiosamente, el nuevo servicio ha sido bautizado como "taxi negro", el mismo nombre con el que se conoce popularmente a los vehículos de Uber, cuyo caso específico está siendo estudiado por la Alcaldía a través de una consulta pública que acaba a finales de mes.

Mientras se desencalla la situación, los taxis municipales han aprovechado la controversia para darse un lavado de cara y reforzar los aspectos en los que la competencia, de momento, se lleva la palma.

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