Televisión, una niñera difícil de controlar

Encontrar un equilibro en el que los padres guíen el consumo de contenidos digitales y se alejen de la total restricción es lo que los expertos más recomiendan.

Expertos dicen que antes de los tres años los niños no deben tener contacto con la TV. / 123rf

“Como los padres nos sentimos desbordados por la tecnología creemos que debemos delegar la tarea de la crianza a los aparatos electrónicos, hasta el punto que hemos llegado a crear huérfanos digitales”, dice Juan Camilo Díaz, profesor del Instituto de la Familia de la Universidad de la Sabana.

¿Cómo manejar el consumo de la televisión de los niños? se ha convertido en la pregunta por excelencia de los padres para los pediatras, psicólogos y docentes que los aconsejan en cuanto a lo que los niños deben ver y el tiempo adecuado para estar frente al televisor.
Según estudios de la Agencia Nacional de Televisión (ANTV), los niños en Colombia ven en promedio 21 horas de televisión a la semana; la mitad del tiempo que asisten al colegio. Pero más allá de que sus vidas se desarrollan en torno a los aparatos electrónicos, la preocupación mayor está en los comportamientos que asumen en los que algunos imitan todo lo que ven y otros dejan de lado sus obligaciones o las hacen a la carrera con tal de poder dedicar más tiempo a la televisión, el computador y los videojuegos.

Por el miedo a estas situaciones, muchos padres toman una posición restrictiva y no dejan que sus hijos tengan contacto con ningún aparato electrónico. Según los expertos, esto causa en ellos una curiosidad que buscan saciar en cualquier oportunidad que encuentren. Pero también existe el otro extremo: aquellos padres que olvidan su labor, son completamente permisivos y dejan a sus hijos ver todo tipo de programas, sin ninguna restricción horaria, y cuando buscan poner límites ya es demasiado tarde y los esfuerzos resultan en vano.

Es importante que los padres entiendan que los límites y el acompañamiento varía en las etapas de crecimiento de los niños. Según expertos, antes de los tres años los niños no deben tener contacto con ningún tipo de aparato electrónico. Desde los cuatro no se debe prohibir que ellos vean televisión, pero es en esta edad en que comienzan a distinguir y tener preferencia por ciertos programas y por ello es que en ese momento el acompañamiento de los padres esté siempre presente.

No se trata de establecer un número de horas exactas ni de convertir el televisor en el aparato que cuida a los niños en el momento en que los padres están ocupados o llegan del trabajo cansados, ni mucho menos convertirlo en el premio o el castigo por lo que hicieron o dejaron de hacer, asegura Juan Camilo Día z en su investigación “Hogares reflexivos: padres de familia, hijos y televisión”. “Los padres debemos capacitarnos en enseñarles a nuestros hijos/as a ser críticos de lo que ven, pero sobre todo ser coherentes y dar ejemplo”, recalca. Según el investigador, lo importante es que cuando se establecen reglas horarias los padres no pueden ser quienes se dedican horas a la televisión; ellos deben asumir la función de guía frente al consumo, estimular a que los niños vean programas educativos y, en vez de prohibir arbitrariamente, explicar por qué no es adecuado que vean cierto tipo de programas.

Adicionalmente, frente a esta labor educativa es fundamental que los padres no se dediquen a pensar en cómo hacer para que sus hijos tengan un consumo adecuado de los contenidos de la televisión, sino que aún más relevante es que estimulen en ellos otras actividades como la lectura, los deportes, la música y así evitar que las nuevas generaciones sean exclusivamente seres digitales.

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