La terapia del cómic

Una herramienta para que los psicólogos puedan acercarse más fácilmente a sus pacientes adolescentes y descubrir, a través de los superhéroes, el trasfondo de los problemas que los afligen.

Invitados por la U. de La Sabana y la Fundación Cómic en Línea, Patrick O’Connor y Josué Cardona dictarán hoy en Bogotá una charla sobre la psicoterapia y los comics. / Luis Ángel

A pesar de ser tan poderoso como Supermán, Plutonian se deprime, se frustra, se desilusiona del mundo y de no poder salvar siempre a todos los que claman por su ayuda. En un villano y cruel héroe terminó convirtiéndose este personaje creado por el famoso guionista Mark Waid, autor de algunas de las más reconocidas etapas de comics como Flash, Capitán América y los Cuatro Fantásticos.

Y fue Plutonian también el responsable de que el adolescente sentado en el consultorio de Patrick O’Connor rompiera por fin su silencio y con amargura confesara que sus sentimientos son los mismos que los del superhéroe. Que él tampoco había podido salvar a quien suplicó por su ayuda y eso lo llenaba de rabia y decepción consigo mismo.

Creyó que se trataba de una broma, que su amigo no hablaba en serio cuando lo llamó por teléfono a decirle que quería quitarse la vida. —Hazlo —recuerda O’Connor que su paciente respondió para “quitárselo” de encima. Al otro día le avisaron que su compañero había aparecido colgado de la cancha de fútbol de la escuela.

Los comics se convirtieron en una efectiva herramienta para este psicoterapeuta estadounidense, docente de la Escuela de Psicología de Chicago y exitoso conferencista. Aunque siempre los había leído de niño, sólo con ojos de adulto descubrió sus poderes. Entendió que a través de ellos podía entablar más rápido una conexión con sus pacientes adolescentes y llegar al fondo de sus problemas, tristezas y frustraciones.

Antes de que entren a su consultorio revisa el motivo de la consulta: depresión, padres divorciados, agresividad, abuso de drogas, rechazo, dificultades en la construcción de la identidad, etc. Va a su archivador y busca la historieta correspondiente. Clasificar los comics de acuerdo con las problemáticas que más aquejan a los jóvenes fue un trabajo prolongado que O’Connor hizo con la intención de compartir su hallazgo con otros colegas. De hecho, es hoy el eje de una de sus clases.

Tan pronto entran a su consultorio, cuenta, les entrega el cómic. Él toma otro y se sientan a leer en silencio. “Un adolescente se demora en leerlo en promedio de 15 a 20 minutos. Así que cuando termina todavía nos quedan 15 minutos más de sesión”. Este tiempo lo aprovecha para discutir acerca del personaje y de la historia. “Les pregunto qué es lo primero que piensan una vez cierran el libro, qué rol desempeñarían si pudieran ser uno de los superhérores o qué le agregarían a la historia si fuera posible escribir tres páginas más”.

Poco a poco, explica Josué Cardona, consultor y psicoterapista en Carolina del Norte, los jóvenes se van soltando. “Poder compartir con un adulto una actividad que les gusta es algo inusual que por lo mismo valoran muchísimo. Los hace sentirse cómodos, a gusto”. Como ir al psicólogo no es precisamente una decisión tomada por los adolescentes sino, generalmente, una imposición de los padres para tratar de ayudarlos, las historietas terminan convirtiendo esa actividad impuesta en un espacio que les resulta agradable y en el que quieren estar.

Aunque O’Connor confiesa que el uso de los comics en la psicoterapia no mejora el resultado final ni lo acelera, sí permite encontrar más rápido el fondo del problema y establecer una relación de confianza y empatía que hace más amable el proceso. Batman y los X-Men son los héroes más populares. A través del Caballero de la Noche se puede abordar el rechazo y por medio de los famosos mutantes es más sencillo trabajar los problemas de identidad y cómo transformar las debilidades en fortalezas. 

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@MarySua

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