Para familias y colegios

Un manual a favor de la vida

Conocerse a sí mismo, tener empatía, practicar una comunicación afectiva y relaciones interpersonales hacen parte de las “habilidades para la vida”, un grupo de competencias que según la Organización Mundial de la Salud se deben enseñar a los jóvenes para evitar factores de riesgo, como la violencia o la drogadicción.

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¿Sabía usted que existe un manual que le puede ayudar a educar y preparar a sus hijos para cuando el tema de las drogas toque su puerta y que, además, le permite reconocer las debilidades que existen en su familia y no lo dejan tomar las decisiones correctas frente a factores de riesgo, como la violencia?

Se trata de las “habilidades para la vida o competencias psicosociales” planteadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), las cuales define como “un grupo de cualidades que debe tener una persona para enfrentarse exitosamente a las exigencias y los desafíos de la vida diaria”. Un programa que ha surgido como respuesta a la pregunta: ¿cómo convertir a los jóvenes en motores de desarrollo de los países y no en focos de los problemas sociales?

Para Leonardo Mantilla Castellanos, especialista en salud mental y desarrollo psicosocial de niños y adolescentes, estas competencias psicosociales cumplen una función importante en la promoción de la salud en su sentido más amplio, y en el desarrollo integral de niños, niñas y jóvenes, así como en la prevención de problemas psicosociales y de salud específicos, como el abuso de sustancias psicoactivas, el tabaquismo, los embarazos no deseados en las adolescentes, la violencia y las enfermedades de transmisión sexual, entre otros.

Frente a esto es normal que como padre o maestro se pregunte ¿qué es entonces lo que los jóvenes deben aprender para que lleven una vida responsable? ¿Qué se debe enseñar en las familias y colegios? ¿Qué se debe hacer para promocionar comportamientos adecuados en los niños y adolescentes? Según organismos internacionales como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), entre otros, que han apoyado diversas iniciativas que fomentan el desarrollo de este tipo de programas, la respuesta es: aplicar las “habilidades para la vida". 

Es más fácil prevenir que realizar un tratamiento contra una adicción a las drogas. Por eso la invitación a las familias es a realizar educación en prevención”.



Coronel Samuel Darío Bernal Rojas,  subdirector de la Dirección de Antinarcóticos.

Y en este camino la familia y el colegio cumplen un papel muy importante, puesto que son el primer ejemplo de comportamiento y convivencia que tienen los niños y niñas. Según el subdirector de la Dirección de Antinarcóticos, el coronel Samuel Darío Bernal Rojas, “es allí donde se aprenden adecuadamente estas diez habilidades. Son los padres y los maestros los principales responsables de la educación en valores. Por eso, deben tomar este programa de la Organización Mundial de la Salud como ruta para la formación del comportamiento en sociedad mediante estas habilidades”.

En cuanto a las instituciones educativas, pueden generar una unificación de estos proyectos con sus programas de prevención de la salud, los programas de escuela saludable u otros que normalmente se emplean en colegios, jardines y otras instituciones del ámbito educativo.

Las habilidades   fomentan el desarrollo humano integral. Facilitan un comportamiento más positivo y saludable consigo mismo y con los demás.



Leonardo Mantilla, especialista en salud mental y desarrollo psicosocial de niños y adolescentes.

 
 

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2019-09-10T14:33:08-05:00

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Ingrith Gómez Morales/ [email protected] / @IngrithGomez23

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Un manual a favor de la vida

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