Un verano lluvioso les quitó las ganas de beber cerveza a los alemanes

El país en el que casi cada pueblo y ciudad parece tener su propia cerveza local vivió un verano lluvioso y tranquilo que animó muy poco a los habitantes a calmar su sed con esa bebida. 

Un verano lluvioso y tranquilo, falto de grandes acontecimientos deportivos, le quitó las ganas de consumir cerveza a los alemanes, según unos datos publicados este lunes.

Las productoras de cerveza indicaron que las ventas habían bajado un 3,1% interanual entre enero y septiembre, a 72 millones de hectolitros (1 hectolitro equivale a 100 litros), informó la autoridad nacional de estadísticas Destatis. 

Esos datos corresponden a los barriles, botellas y latas destinadas a la exportación, pero el consumo interno también bajó, un 2,7%, hasta los 58,9 millones de hectolitros.

El consumo de cerveza ha ido en descenso en Alemania en los últimos años, pero esta vez "es el tiempo el que se ha comido los ingresos de las cerveceras por encima de todo", dijo a la agencia de noticias DPA Holger Eichele, de la federación de cerveceras alemanas. 

El país en el que casi cada pueblo y ciudad parece tener su propia cerveza local vivió un verano lluvioso y tranquilo que animó muy poco a los habitantes a calmar su sed con esa bebida. 

Pero las cerveceras se mantienen optimistas para los últimos tres meses del año, apostando por un "otoño veraniego y un negocio sólido para Navidad y Año Nuevo", añadió Eichele.

Con todo, el mal tiempo no desalentó a los asistentes del festival de cerveza Oktoberfest de Múnich, a donde acudieron alrededor de 6,2 millones de personas, que consumieron unos 7,5 millones de vasos de un litro de cerveza, más de un 13% más que en 2016.