Una mano a los Niños de los Andes en Navidad

La fundación busca brindarle una buena navidad a los casi 6.000 niños que ayuda la organización. Aunque para esta época venden tarjetas de navidad, algunas empresas privadas se han vinculado a su proyecto.

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"Una niña habitante de la calle vio pasar un automóvil, del cual cayó la caja de una muñeca. Ella corrió a recogerla, me miró y sonrió por lo que acababa de encontrar. Por estar mirando la caja, la pequeña no se percató de que venía una tractomula a gran velocidad, que la arroyó. Cuando vi que esa niña murió por una caja vacía, entendía cuál era mi misión en la vida". Con este dramático relato Jaime Jaramillo, más conocido como 'Papá Jaime', relata cómo se fue gestando lo que hoy se conoce la Fundación Niños de los Andes.

"En esa navidad de 1973 compré 100 regalos de peso, me disfracé de Papá Noel y me fue para la calle 23 con carrera novena en Bogotá a repartir regalos a los niños de la calle. Cuando llegué al sector, un niño llamado 'Raulito' me preguntó: '¿cucho usted es papá Noel?', cuando le dije que si, salto sobre mis hombros y empezó a silvar y a gritar: 'vino papá Noel'. En un momento brotaron de la tierra más niños, que regalos".

"En un momento vi que mi vestido de papá Noel estaba manchado como de óxido y fue que con mi barba, cuando Raulito saltó sobre mis hombros, le había rastrillado una herida que tenía en la cara, debido a que una rata le había mordido la cara. El niño tenía el hueso podrido, lleno de pus. Cuando vi eso tuve un sueño y era que Raulito tuviera una cirugía plástica, tuviera un hogar, una oportunidad de vida. ¿Que hice?, le conté a todos mi sueño, porque cuando uno los cuenta se hacen realidad. En menos de un mes encontré a una amiga enfermera y a un amigo anestesiólogo, que era amigo de un cirujano plástico. Raulito tuvo una cirugía facial reconstructiva gratis, un hogar y de ahí nació la Fundación Niños de los Andes".

En las décadas que cumple esta institución han pasado casi 85.000 niños y niñas, que luego de vivir en las alcantarillas o en la calle, sumidos en la droga y en la depresión, encontraron en la fundación una ayuda. "Lo que hacemos en Niños de los Andes es darles el mejor regalo que uno le puede dar a un ser humano: ayudarlos a redescubrir su vida y a encontrar la riqueza más grande que alguien tiene en su corazón: paz interior y amor. Cuando llegan a ese punto, se inspiran para encontrar el amor en cada cosa simple que hace, bloquea el miedo y luego quiere dar lo mejor a los demás", agrega Jaramillo.

Actualmente la Fundación atiende a casi 6.000 niños en las seis sedes que tiene en Bogotá, El Rosal (Cundinamarca) y Manizales. Ha funcionado gracias a las donaciones y apoyo de diferentes instituciones. Sin embargo, también ha intentado convertirla en una organización autosostenible vendiendo galletas y, para la época decembrina, con la venta de tarjetas de navidad.

"La idea es que para esta navidad todos los niños tengan buenos regalos. Fuera de lo que hacemos, hemos recibido el apoyo de la empresa privada. Por ejemplo, actualmente hay una campaña que adelanta Energizer, que hace parte de su programa de responsabilidad social. Por cada par de pilas que vendan en esta temporada, ellos nos donarán $100 para poder comprarles regalos a los niños de la Fundación", puntualiza 'Papa Jaime'.

Diciembre es un mes para celebrar y compartir con los suyos, pero también es la oportunidad de ayudar a los que no tienen nada. Cientos de campaña se promueven por esta época en el país para llevar regalos a niños desprotegidos, sin opciones de tener un regalo en navidad. Una de ellas es la de la Fundación Niños de los Antes, con la que los colombianos se podrán vincular.