Unesco ratifica declaración de Patrimonio Mundial a la región del tequila

El "paisaje agavero" y la viejas industrias tequileras fueron los primeros bienes mexicanos que quedaron inscritos en la Lista de Patrimonio Mundial.

La Unesco ratificó la declaración de patrimonio mundial al paisaje de cultivos de agave que dan origen al tequila, una tradicional bebida mexicana, declaró la jefa para América Latina y el Caribe del Centro de Patrimonio Mundial del organismo, Nuria Sánz.

"Venimos convencidos de que esta fue una declaratoria muy bien escogida", dijo en conferencia de prensa la representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), durante su visita al occidental estado mexicano de Jalisco.

Los cultivos de la planta del agave y las antiguas instalaciones industriales donde se elaboraba la tradicional bebida, ubicados en el occidente de México y que abarca los estados de Jalisco, Guanajuato y Nayarit, fueron reconocidos el 12 de julio de 2006 como Patrimonio Mundial en la categoría de Paisajes Culturales de la Unesco.

Sánz realizó un recorrido por la región para vigilar las acciones y obras realizadas por las autoridades locales para impulsar el crecimiento del turismo y de proyectos culturales.

La representante señaló que los proyectos emprendidos en la zona de elaboración del tequila "vienen a marcar la pauta del desarrollo del patrimonio mundial de la región latinoamericana", pues incorporan también proyectos que involucran a la comunidad.

"No es fácil la conservación de una zona, pero una de las cuestiones más importantes es la mejora de la vida de los ciudadanos", abundó.

Sánz afirmó que la declaración de patrimonio cultural no significa que las regiones favorecidas tengan que permanecer intactas, sino que los ayuntamientos locales deben favorecer su crecimiento.

"En ningún momento los sitios se han inscrito como una foto fija, como para embalsamar lo que se entiende por tradición, sino que tienen que crecer con los tiempos", concluyó.

El "paisaje agavero" y la viejas industrias tequileras fueron los primeros bienes mexicanos que quedaron inscritos en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO, seguidos por la gastronomía y la música del mariachi.