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Úrsula: un edificio virtual “construido” en tiempos de pandemia

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MacondoLab, de la Universidad Simón Bolívar, ha ampliado sus servicios en Colombia y los ha exportado a países como Chile gracias a una plataforma “home-made”, que facilita consultorías y entrenamiento especializado en temas empresariales.

Úrsula Iguarán “parecía estar en todas partes desde el amanecer hasta muy entrada la noche”, escribió el nobel Gabriel García Márquez en Cien años de soledad al describir a uno de los personajes más importantes de la obra.

Desde agosto de este año, Úrsula saltó de las páginas del mundo literario de Macondo a la realidad de MacondoLab, el centro de crecimiento empresarial e innovación de la Universidad Simón Bolívar. Allí no aparece, sino que está en todos lados y proporciona acceso a los servicios de formación en innovación y entrenamiento tecnológico.

“Úrsula es nuestro edificio virtual, con él exportamos nuestros servicios a los mercados de Chile, Panamá y próximamente Argentina”, comenta Paola Amar Sepúlveda, vicerrectora de Investigación, Extensión e Innovación de la Unisimón y CEO de MacondoLab.

La plataforma funciona con un cloud system o sistema en la nube y posee un soporte técnico robusto. Dependiendo de las necesidades, permite organizar actividades que enriquecen las consultorías y los entrenamientos especializados, complementándolas con videos, links, audios, libros o lecturas específicas.

Después de tres meses, Úrsula ha permitido a MacondoLab atender las necesidades de más de 1.300 usuarios, entre startups, pymes, empresas y entidades oficiales. Varias de las compañías asesoradas a través de la plataforma han logrado ventas por más de US$5 millones y sus productos tecnológicos han recibido ya inversiones por más de US$2 millones, entre recursos del Estado colombiano y privados, en los sectores medioambiente, inteligencia artificial, robótica y edutech.

“No tiene problemas de atención ni capacidad. Hicimos pruebas de concurrencia y puede atender grandes volúmenes de usuarios”, dice el ingeniero Reynaldo Villarreal González, director del área de Tecnología y del Laboratorio de Prototipado de MacondoLab.

Matrona virtual

Úrsula ha sido una respuesta a los retos surgidos con la pandemia del COVID-19, que ha limitado y afectado los tejidos empresariales y económicos de más de 200 países. En especial, por el distanciamiento social y los confinamientos obligatorios dispuestos para frenar los contagios.

“Es una plataforma home-made, desarrollada en casa, que facilita a los empresarios el acceso a nuestras consultorías y servicios”, explica Reinaldo Terraza Henríquez, director de e-learning de MacondoLab.

Para estos tiempos de contacto reducido, Úrsula permite a MacondoLab mantener la cercanía con el sector empresarial en necesidades de prototipado, coworking y espacios de formación en innovación, emprendimiento, tecnología, mentoría, entre otros. Así se implementó esta plataforma definida como un Learning Management System (LMS, sistema para la gestión del aprendizaje), una especie de matrona virtual. Por eso su nombre, en honor al personaje macondiano de García Márquez.

Íngrid Rodríguez, coordinadora de la Ruta del Emprendedor, indica que es una herramienta de autoformación para un emprendedor o cualquier persona con una compañía en etapa de consolidación. Ofrece flexibilidad de tiempo, no es presencial y se enfoca en la construcción del negocio. “La Ruta cuenta hoy con 300 startups inscritas y acaban de entrar 500 más”.

Insignias virtuales

Junto con la Ruta del Emprendedor, el otro componente de Úrsula es e-learning (formación online), para lo que dispone de 20 instructores que complementan a 37 asesores en temas financieros, técnicos, legales, de modelo pedagógico, innovación, mercadeo, planeación, gestión de procesos y negocios.

Sumadas a las más de 800 en formación de la Ruta del Emprendedor, se han vinculado 500 personas que han recibido 2.800 horas de e-learning en asuntos como mentorías, bioseguridad, gestión cultural y formulación de proyectos. Entre los aliados en la formación virtual se incluyen también la Corporación Cidere de Chile, la Alcaldía de Barranquilla y la Gobernación del Atlántico.

“Con este modelo, el usuario llega al asesor con un conocimiento de qué es lo que quiere y pretende con su idea de negocio, cosa que antes no pasaba. Es decir, ahora les estamos transfiriendo conocimientos que se refuerzan con las asesorías”, agrega Terraza.

Con Úrsula también ha sido posible dictar clases a estudiantes de la maestría en gestión y emprendimiento tecnológico, y próximamente del nuevo doctorado en gestión de la tecnología y la innovación de la Unisimón.

La plataforma de Úrsula incentiva además el aprendizaje: con cada actividad terminada se obtienen “macondocoins” con el fin de acceder a asesorías individuales extras en los temas mencionados como financieros, legales y de mercadeo.

Y un ingrediente especial: MacondoLab y Unisimón firmaron un convenio con la multinacional Acreditta, con el propósito de que sus cursos de e-learning entreguen insignias digitales: una especie de certificados virtuales que pueden incluirse en los perfiles de LinkedIn, con una cadena de autenticidad verificable.

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