¿Es usted de los que se deja influenciar?

Estudios de la universidad de Rochester y de Stanford habrían encontrado que el tal llamado carácter o personalidad que impide que las personas se dejen manipular por otras sería algo relativo, o incluso antinatural.

 Sucede en el colegio, la universidad, el trabajo y también en los sitios públicos. Los seres humanos como criaturas sociales están siempre propensos en cambiar su comportamiento dependiendo de lo que haga el otro. De hecho hay más de un experimento realizado por expertos en el comportamiento que demuestran que el tal llamado carácter o personalidad que impide que las personas se dejen influenciar por otras es algo relativo, o incluso antinatural.

De acuerdo con el centro de noticias de la universidad de Rochester, como criaturas sociales las personas tienden a copiar la postura y el comportamiento de los otros, incluyendo la forma en que se habla. Un fenómeno que está demostrado mediante una investigación que encontró que las personas con puntos de vistas similares tienden más a imitarse entre sí, que entre aquellas con opiniones diferentes.

“Pocos son conscientes que alteran su pronunciación, la velocidad de su discurso, e incluso la estructura de sus oraciones, durante una conversación. Además, nuestros juicios sociales sobre otras personas, al igual que nuestra actitud general sobre algún conflicto, están siempre afectando el más automático y subconsciente aspecto de la forma en que nos expresamos”, explicó Florian Jaeger, profesor invitado de la Universidad de Rochester.

Para probar este fenómeno los investigadores idearon un experimento en el cual se tomó a un grupo de personas y se les puso a escuchar una grabación en el que sonaban mensajes de varios tipos de ideologías y de estructuras semánticas diferentes. Para algunos sonaban frases como “el congreso está dándole bienestar de los ciudadanos”. Y otros escucharon “El congreso le da bienestar a los ciudadanos”.

Después los investigadores les pidieron a los participantes describir una imagen en la que una mesera coloca una banana en la mano de un monje. El resultado fue que las personas hablaron con la misma estructura semántica que escucharon en la grabación. Se encontró que algunos describieron la foto diciendo que “la mesera está dándole al monje una banana. Mientras que otros dijeron que “la mesera le da una banana al monje”.

Según Jeager parte del resultado del experimento se puede explicar porque las personas tienden a comunicarse mejor cuando comparten la misma forma de hablar. Además es más probable que una conversación tenga fluidez cuando ambos locutores comparten el mismo punto de vista frente a un tema ya que a los seres humanos suelen a juntarse con personas con sus mismas características.

El leguaje no es la única forma en que las personas pueden ser influenciadas por sus iguales, o por factores externos. Los sitios públicos son también espacios propicios para que se pueda evidenciar cómo se puede alterar el comportamiento pues la influencia de un grupo puede ser presión suficiente para que alguien cambie el lugar a donde mira, o incluso su forma de vestir.

La demostración de esto lo hizo la universidad de Stanford al colocar a un individuo en un ascensor junto con un grupo que generan presión social sobre él. La persona que no tiene conocimiento que está en medio de un experimento social cambia la dirección a la que mira debido a que los demás, cómplices de los investigadores, miran todos juntos hacia otra dirección. De hecho se encontró que no importa que tan reiterativo los actores cambien su orientación, el sujeto de prueba siempre los sigue. (Ver video).

Vea la nota Thinking alike changes how we speak