Vía libre a venta del primer fármaco contra el alcoholismo

A mitad de año se empezará a comercializar en Europa. En ensayos clínicos, en seis meses los pacientes redujeron el consumo en un 60%.

Antes de mitad de año en Europa se empezará a comercializar el primer fármaco para reducir el consumo de alcohol. Su nombre es nalmefeno (o ‘Selincro’), es comercializado por la empresa farmacéutica Lundbeck y acaba de recibir el aval de la Comisión Europea. Ya en diciembre pasado la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) había dado su visto bueno a este fármaco, diseñado para pacientes con dependencia crónica y que en los ensayos clínicos logró reducir el consumo diario de estas personas en más de 60%.

En palabras del vicepresidente ejecutivo y jefe de Investigación y Desarrollo de Lundbeck, el doctor Anders Gersel Pedersen, este medicamentos es “la principal innovación en el tratamiento de la dependencia del alcohol en muchos años”. Hoy las terapias estándar para controlar este hábito se basan principalmente en sesiones psicológicas.

También existen medicamentos que ayudan a la persona a no recaer en este hábito durante los períodos de abstinencia, y que funcionan provocando náuseas y malestar cuando se consume nuevamente alcohol. Sin embargo éste sería el primer fármaco enfocado en reducir la ansiedad de los pacientes, que es además la primera causa de recaída.

Para llegar a este resultado se realizaron ensayos clínicos sobre 2.000 personas con un nivel de consumo de alto riesgo. Los resultados: en el primer mes el fármaco logró reducir en un 40% la ingesta de alcohol diaria de los pacientes y después de seis meses, en un 60% (pasaron de 84 gramos al día, lo que equivale a una botella de vino, a 30 gramos diarios, un vaso grande de vino).

Quienes recibieron el tratamiento también lograron reducir el número de días que bebían en exceso: pasaron de 19 a 7 días al mes en promedio. En los hombres esa disminución fue de alrededor de 60 gramos de alcohol y en las mujeres, de 40 gramos. Y se suma un elemento muy optimista: el efecto logró mantenerse durante un año.

A mediados del año pasado, cuando se conocieron los primeros resultados concluyentes de este desarrollo, el doctor David Collier de la Universidad Queen Mary en Londres, uno de los investigadores, le contó a BBC Mundo que la mayoría de personas que participaron en los ensayos clínicos tenían un problema real de dependencia al alcohol y nunca habían pedido ayuda para su adicción; “otros habían fracasado con sus estrategias de abstinencia para dejar de beber.

Para mucha gente, la abstinencia es la opción correcta, pero no todos pueden o quieren hacerlo. Y entre quienes la intentan, esta estrategia sólo ayuda a la mitad”.

La Comisión Europea ha resaltado que la dependencia del alcohol actualmente está considerada “como un problema de salud pública con consecuencias perjudiciales a nivel físico, mental y social”. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que el abuso de alcohol es responsable de unas 2,5 millones de muertes cada año.

¿Cómo funciona? Según explicó el fabricante a Europa Press, este fármaco “actúa sobre el circuito de recompensa del cerebro, que está mal regulado en los pacientes con dependencia del alcohol (…) reduciendo el deseo de beber alcohol”. El tratamiento incluye apoyo psicosocial sostenido y a esto “se le suma la administración de un comprimido al día cuando el paciente siente que existe riesgo de beber. Ha sido desarrollado para su uso en función de las necesidades del paciente”.

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