¿Qué consumieron los que fueron a Rock al Parque?

Aquí un balance psicoactivo.

Vice.com/La Sucursal - Échele Cabeza.

Hace un par de semanas, el editor general de VICE Colombia pasó por la oficina de la Corporación Acción Técnica Social (ATS), organización en la que inventamos el proyecto Échele Cabeza cuando se dé en la cabeza, una iniciativa en la que buscamos promover y fortalecer la capacidad de decisión y la generación de autocuidado entre los usuarios no problemáticos de sustancias psicoativas. Entre buñuelos y tinto mañanero, acordamos algunos mínimos para darle vida a este espacio, que hoy se estrena entregando una mirada de Rock al Parque 2014 desde lo que sabemos: las drogas.

Lo más claro para ambas partes fue que, aunque se opte por un tono ligero, caluroso y de jerga, hablar de drogas en VICE no podía ser superficial y siempre debía formar a los lectores/as de la revista y a los seguidores/as del proyecto de manera que tengan más argumentos veraces, pertinentes y realistas para abordar el tema de drogas o simplemente abonar al debate por la reforma de políticas de drogas.

Rock al Parque conmemoró con toda sus 20 años, por eso no hay que sorprenderse del montón de bandas clásicas, colombianas y extranjeras, que se reunieron para cantar los éxitos que, en ese mismo parque, los hicieron grandes hace décadas —óigase bien, décadas—. IRA celebró sus 30 años, la Pestilencia sus 28 y así por el estilo; la Florecita Rockera cambió el grito chillón por los acordes hippies. A Dilsón Díaz, de la Peste, la manada adolescente de ahora no le hace eco a sus primeras canciones y, además, así pudieran, un “requerimiento legal” se lo impedía al símbolo del rock noventero, y a Max Cavalera (ex Sepultura), añejo entre los pesos pesados, su buena vida le impidió a veces llegar hasta el micrófono. Así y todo, que se pasó bueno, se pasó bueno. 

Como siempre, se respiró un ambiente de armonía, empatía y marihuana. Incluso el coronel de la Policía encargado de toda la tomba nos dijo cuando pasó por el stand Informativo: “oiga, estoy gratamente sorprendido que no tuvimos ni un solo problema el sábado”. Pero esto no es gratis o espontáneo, el trabajo que viene haciendo el Distrito de Bogotá en convivencia y cultura ciudadana dio sus frutos. Somos testigos del taller que una anarquista y un punkero le dieron a la tomba semanas antes sobre culturas ciudadanas; también del trabajo con las barras futboleras.

Eso sí, los metaleros –mucha melena, Pantene y corsé– se mimetizan en las calles mientras gritan “qué chimba hijueputa”, pero el día de Rock al Parque dejan de matar gatos, salen por debajo de las piedras o, mejor dicho, de entre las tumbas, para ser el público más fiel de este festival.

Sobre drogas… ¿qué les podemos decir?

En Échele trabajamos con la gente a la que la prevención no le sirvió y que consume drogas, pero que tampoco las quiere dejar y no considera que tiene problemas con ellas. Nos apoya, con gran valentía, la Secretaría Distrital de Salud de Bogotá y por eso es público y gratuito para las nuevas ciudadanías. En Rock al Parque tuvimos un estand Informativo, una zona de recuperación y batimos nuestro récord con el Servicio de Análisis de Sustancias (S.A.S.) que, una vez más, y para continuar con la sorpresa, tuvo una gran acogida por la tomba, el Fondo para la Prevención y Atención a Emergencias (Fopae), las secretarías de Salud y de Gobierno, así como los más importantes: la población usuaria de drogas.

La zona de recuperación sorprendió con audiovisuales psicoactivos cuyo erotismo espabiló y a algunos cautivó más que Molotov. Recibimos personas caídas, agotadas, agredidas, vomitadas, a rastras por pálidas, en su mayoría por mezclas de bebidas energizantes y marihuana “cripa”. La requisa de la tomba a la entrada del festival hizo que un chico, por jartarse media de guaro en la entrada, nos llegara en fondo blanco a la carpa de recuperación.

Más de 250 personas por “intoxicación etílica” en el servicio de urgencias del parque, es un indicio evidente de que la mayoría del alcohol que se estaba vendiendo era adulterado. Confirmamos una vez más que se trata de la más riesgosa de las sustancias.

También llegaron varias personas primíparas con traba de pajarito (aquella que no fuma pero la maluquea el humo ajeno). Tampoco faltó el consumo inyectado, especialmente de ketamina, cuyo manoseo llega a población cada vez más joven y a la que se atendió desde la más firme convicción en reducción de daños.

Sobre las sustancias ilegales, nuestros contactos nos informaron que “incautaron” más de tres kilos de drogas en la entrada del festival, y si esto lo cruzamos con las tendencias internacionales, que calculan que se incauta entre el 10% y 15% de lo que se trafica, entonces calcule usted cuánto se pudo mover en Rock al Parque.

Al S.A.S. llegaron 40 muestras, tampoco es que sea tanto, pero nos llena de alegría saber que hubo gente que esperó a que le testeáramos sus sustancias antes de ponérselas, o el que se dio cuenta y al otro día trajo los guardados desde la casa. Confirmamos que la sustancia más popular ahora es el LSD, pero paradójicamente es la más falseada, la mayoría de las muestras dieron negativo para LSD, en pocas semanas sabremos qué eran, pero parece ser que la tendencia de la feniletilamina se mantiene con el 2CI-NBOME.

El perico”, “la perica” o cocaína, esta vez rompió el récord de mala calidad: encontramos varias muestras que ni siquiera lo eran y la mayoría no subió del 50%. Eso sí, no duden que llegaron un par de cartones de alto componente activo de LSD, también una pepa de éxtasis con más de 150 miligramos de MDMA (las normales traen aproximadamente 80) y un par de cocaínas superiores al 75%, todo lo cual quiere decir que hay un poco de todo, desde quien consume de alta calidad, hasta a quien lo marranean y estafan y aún sabiéndose comprando basura le jala al mejor (im)postor. Con decirles que llegó el caso de un man que se puso a oler y se brotó con manchas rojas en la piel.

Hasta aquí la catadita, espere el reporte completo de todas las sustancias en unas dos semanas a través de la página web www.echelecabeza.com que reproduciremos en este mismo espacio. No olvide comer bien antes de trabarse, siempre hidratarse, andar con gente de confianza, y tener en cuenta que una dosis de cocaína (un gramo) medianamente buena, nunca, nunca, pero nunca en la vida cuesta menos de diez mil pesos, que los tripis no tienen sabor y el alcohol es la sustancia que más embrutece.

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