Vida y obra de una figura femenina enigmática de la iglesia católica

En entrevista con El Espectador, el sacerdote Víctor Ricardo Moreno Holguín habla de Santa Teresa de Jesús, mujer revolucionaria y letrada.

El pasado 28 de marzo se cumplieron 500 años del nacimiento de Santa Teresa de Jesús, autora de la obra ‘Las Moradas’ que ha influido profundamente los estudios religiosos. 

Es en esa coyuntura que el padre Víctor Ricardo Moreno Holguín decide publicar su libro ‘El Castillo Interior, guía práctica para Itinerantes’ que se constituye en un verdadero estudio de los aportes de Santa Teresa de Jesús y plantea, en palabras del autor, “ejercicios prácticos para que las personas se observen a sí mismos y puedan elaborar su proyecto de vida siguiendo las pautas espirituales que propuso Santa Teresa”. 

¿Por qué resalta la obra de Santa Teresa en relación a las demás mujeres de la iglesia?

Fue una mujer revolucionaria. Planteó aspectos de la vida que hoy en día las mujeres están peleando. Para su época las mujeres no podían escribir y publicar, generalmente lo hacían los hombres. Ella escribió un tratado de teología mística y los que escribían eran los clérigos. Los hombres se sorprendieron porque una mujer les iba a enseñar a los hombres de la cristiandad, algo que no conocía. Como mujer hizo su acto teológico producto de lo que estaba viviendo y lo dejó escrito. Por ello en los años 70 el papa Pablo VI la declaró la primera mujer doctora de la iglesia, en una época en la que las mujeres podían ser santas pero no doctoras, ni enseñar en temas religiosos. Ella fue pionera.  

Háblenos de la vida de Santa Teresa de Jesús…

Nació en España el 28 de marzo de 1515, en el seno de una familia numerosa y católica. Su padre buscó protegerla y decidió meterla a un convento pero ella se enfermó y no le gustó la idea. Curiosamente cuando se estaba recuperando encontró varios libros sobre la espiritualidad y descubrió que esa era la vida para ella, para ese entonces el papá ya tenía otros planes para ella y se disgustó. Desde ese momento empezó un itinerario de experiencias místicas que a la edad de los 40 años la transformaron en una persona de unas características increíbles y eso hizo que saliera del monasterio en el que se encontraba para fundar otro.

Cuéntenos de su producción literaria

Escribió varios libros, el primero de ellos se tituló ‘El libro de la vida’ pero la inquisición se lo secuestró porque dudaban de sus experiencias. En su producción escrita también abordó el tema de la perfección y la vida en los conventos. Su obra cumbre es ‘Las Moradas’ donde deja plasmada su vida hasta su matrimonio con Dios. En este libro evidencia unas realidades del alma sobre las cuales, hasta su época, nadie había reflexionado, es por ello que se convierte en Doctora de la iglesia, ya que le enseña algo que no conocía de su fe.    

¿Cuál es la enseñanza de su obra en la actualidad?

Nos enseña que no necesariamente se debe ser un religioso o un sacerdote para conocer el alma. Pero sobre todo, su obra nos muestra cuáles son los caminos del ser humano, una apuesta mística según su estado de vida, para llegar al máximo encuentro con Dios, con la divinización.

Me gustaría que desarrollara el concepto de lo místico…  

Existe la vida de la religiosidad, que son todas las formas de las manifestaciones religiosas externas que conocemos, como las devociones, la oración a los santos, las alabanzas entre otras manifestaciones que no sólo están en la iglesia católica sino también en otros grupos neocristianos. Esa religiosidad es fundamental pero tiene que existir un trasfondo en el alma que se le conoce como el contacto con el ‘misterio divino’ de la presencia de Dios en el hombre. Eso es lo que se denomina vida mística, que es el contacto con la dimensión profunda del alma donde habita Dios, pero ¡ojo! no se queda por allá, como únicamente al interior de la persona sino que necesariamente sale al encuentro con el otro para servirle, para ser solidario y una persona comprometida con la sociedad, como nos pide el papa Francisco.

¿Podemos encontrar un mensaje de solidaridad en la obra de Santa Teresa?

Por supuesto, Santa Teresa afirma que de nada vale si alguien ha tenido experiencias espirituales y místicas si no tiene experiencias de solidaridad y de servicio con los demás. Ésta idea también la desarrollo en mi libro.

En tiempos en que en el país busca una salida pacífica y política al conflicto social y armado que se ha vivido en las últimas cinco décadas, ¿qué se podría aplicar de la obra de Santa Teresa a la búsqueda de la paz?

En las eucaristías que celebro, regularmente uso el ejemplo del TransMilenio, al subirse uno puede presenciar el caos, las personas que empujan, que roban, que no dan la silla a las personas que la necesitan sino que se hacen los dormidos, el que quiere pasar por encima de los demás, cada uno quiere imponerse, una cuestión también de ego. Santa Teresa dice que en el camino espiritual serio y profundo, la persona deja su propio ego y voluntad y asume la voluntad de Dios, que no es otra sino amar al hermano y ver de qué manera se sirve a Dios en las realidades en que se esté viviendo. Al país le falta más meditación y contemplación del misterio divino que habita en la personas.

¿A qué se refiere?

En la actualidad siempre miramos la superficie. Recuerdo una frase de Santa Teresa que ejemplificaría ello, “como andamos afuera en el arrabal, en las afueras del castillo, nadie da cuenta de la maravilla divina que hay al interior de cada uno y por ello no la respeta”. Entonces, lo que muestra en el libro es la necesidad de ver a Dios en el otro, apostarle a la solidaridad, a la ayuda a los demás.

¿Qué otras propuestas tiene en el libro?

El libro tiene unos ejercicios prácticos para que las personas se observen a sí mismos y puedan elaborar su proyecto de vida siguiendo las pautas espirituales, según las moradas del alma que propuso Santa Teresa.

 

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