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hace 9 horas

Abejas y orquídeas: una pareja no tan pareja

El biólogo colombiano Santiago Ramírez realizó una investigación en la que desmitifica la dependencia entre las abejas y estas flores.

El día que las orquídeas florecieron por primera vez en el planeta Tierra, las abejas que las polinizan ya llevaban más de 12 millones de años encariñadas con otras plantas. Con esos colores tan vistosos, esas formas tan atractivas, pero sobre todo por esa fragancia tan seductora, su primera aparición logró llamar la atención de unas abejas que los biólogos llaman Euglossini, y allí comenzó una relación que ha perdurado por los siglos de los siglos.

Pero son muchas las especies de orquídeas y de insectos que hay en el mundo. En orquídeas, por ejemplo, hay alrededor de 35.000. Las que crecen en Inglaterra inspiraron al reconocido Charles Darwin para escribir en 1862 La fecundación de las orquídeas.

La semana pasada Santiago Ramírez, un biólogo colombiano que adelanta su posdoctorado en la Universidad de California en Berkeley, publicó en la revista Science una investigación que desmitifica el mutualismo, o la dependencia que existe entre un grupo de abejas, las Euglossini, y unas 600 especies diferentes de orquídeas.

“En nuestro estudio demostramos que las orquídeas dependen exclusivamente de las abejas, pero las abejas no dependen para nada de las orquídeas”, explicó Ramírez, y agregó que las abejas macho visitan de día no sólo a las orquídeas que las atraen por su aroma, sino también otro tipo de vegetación. Y lo hacen no porque sean infieles a las orquídeas, sino porque de todas estas fuentes consiguen la fragancia que necesitan para tener éxito en su apareamiento con las abejas hembra.

¿Cómo lo hicieron? Ramírez y sus seis coequiperos quisieron demostrar que, en el caso de estas abejas de color verde o azul brillante y las orquídeas estudiadas, no existía ‘selección recíproca’. Para ello rastrearon la historia de los dos organismos. “Estudiamos el ADN de unas 140 especies de abejas —explica—. Atraíamos a los machos con fragancias artificiales, similares a las que producen las orquídeas. Examinamos alrededor de 7.000 abejas para ver si tenían polen de orquídeas. De ser así, removíamos el polen y luego secuenciábamos el ADN para establecer las relaciones filogenéticas (es decir, reconstruimos el árbol evolutivo) de las especies de abejas y orquídeas”.

Las metodologías utilizadas les permitieron establecer la antigüedad de los dos grupos: encontraron que las abejas ya zumbaban por los suelos continentales antes de que aparecieran las flores, lo que demuestra que es posible que sucedan interacciones muy íntimas entre especies sin necesidad de que hayan evolucionado simultáneamente. “En el caso de las abejas y las orquídeas polinizadas, se creía que la coevolución era importante, pero nuestro estudio demuestra lo contrario”.

Pero hay más resultados que, aunque no son contundentes, sí podrían reforzar la teoría que sugiere que las plantas se adaptan al sistema sensorial de los insectos y van evolucionando de acuerdo con las necesidades de sus polinizadores.

Y parece que estas orquídeas han confiado tanto en las abejas Euglossini que no han desarrollado otro tipo de productos, como néctar, lo cual las haría atractivas para otro tipo de insectos, asegurando, en el largo plazo, su supervivencia por más tiempo.

Esta característica demostraría que si las abejas empiezan a extinguirse, las orquídeas corren peligro, lo que significa que este estudio tiene, además, implicaciones importantes para la conservación. “Si una especie de abeja desaparece, en promedio unas 3 o 4 especies de orquídeas pueden desaparecer”, remata el investigador.

“El trabajo de Ramírez es significativo, porque ha revelado un claro ejemplo de un mutualismo asimétrico, en el que una de las partes parece ser más dependiente de la otra”, dijo Carlos Daniel Cadena, biólogo y docente de la Universidad de los Andes. Mientras “las orquídeas son hoy supremamente vulnerables a la extinción de especies de abejas”, explica, estos insectos, que tienden a asociarse con varias especies de orquídeas y otras fuentes para conseguir sus fragancias, “no se verían tan afectadas por la extinción de especies de orquídeas”.

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