Adiós al anonimato

Una investigación demuestra que algunos sitios web permiten que la información de sus usuarios se filtre a empresas de mercadeo.

La red no es un lugar anónimo. No es el amplio universo en donde todos somos entidades desconocidas, números y estadísticas de tráfico. En la web todo se sabe y esto, a su vez, lo saben las empresas, principalmente las dedicadas a mercadeo y publicidad.

Un estudio del Centro para Internet y la Sociedad (CIS, por sus siglas en inglés), de la Universidad de Stanford, encontró, en un análisis de 185 sitios web, que el 61% de ellos filtra información sobre sus usuarios a otras compañías, dedicadas principalmente a hacer análisis de mercado o a vender publicidad en línea. Esto sucede sin el consentimiento o el conocimiento de las personas.

Lo que asusta aún más es que muchos de estos no son websites pequeños, con poca infraestructura para proteger a sus usuarios, sino gigantes de varias industrias, capaces de construir mejores sistemas que defiendan la privacidad de los clientes.

Según el informe, al entrar a la versión web del periódico The Wall Street Journal la dirección de correo del usuario es enviada a siete compañías. Lo mismo sucede con el website de la cadena de noticias NBC. Darle clic al correo de confirmación de registro en el sitio de Reuters hace lo propio con cinco empresas.

La defensa de algunos sitios es que la filtración de datos es inofensiva, pues muchas veces las compañías que se dedican a hacer mercadeo en línea sólo logran conseguir el nombre de usuario y, claro, ¿cómo van a saber quién es anarquista1589 o juan2430? El punto es que muchos usuarios utilizan el mismo nickname para registrarse en diferentes servicios (algunos de los cuales cuentan con su información personal).

La investigación de Stanford, liderada por Jonathan Mayer, un estudiante de ciencias de la computación, señala que mediante el uso de simples algoritmos es fácil hacer el vínculo entre el nombre que el usuario utiliza en línea y su identidad real.

En el estudio del CIS, las dos compañías que más reciben información filtrada de los websites analizados son comScore (44%) y Google Analytics (42%), ambas dedicadas a analizar información de tráfico en internet para proveer herramientas de marketing para sus clientes.

“Todo lo que hacemos hoy dejó de ser anónimo. Todo deja rastro. El concepto de anonimato data de una era anterior a internet. La red, en últimas, hace que ubicarnos sea más fácil”, opina Katitza Rodríguez, experta en asuntos de privacidad en línea y miembro de la Electronic Frontier Foundation (EFF).

Una de las posibles soluciones para este problema, o al menos una temporal, es usar un protocolo de encriptación de datos conocido como HTTPS, que se encuentra disponible en algunos sitios como Gmail (que lo tiene incorporado por defecto en todas sus cuentas) y Twitter (es el usuario quien debe activarlo). En un esfuerzo por incrementar el uso de este protocolo, EFF desarrolló un complemento, sólo compatible con el navegador Mozilla, que hace que ciertos sitios hagan uso de este método de encriptación para detener las filtraciones de información en línea.

A medida que nuestra huella digital es más larga, y ancha, incluyendo cada vez más información sobre las personas, una de las principales preocupaciones es cómo salvaguardar la privacidad y el anonimato en un medio creado para la comunicación, no para hacer inteligencia de mercado.

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